Las emociones influyen directamente en nuestra forma de comunicarnos y de relacionarnos. Dependiendo de cómo nos sentimos no sólo cambia el contenido de lo que decimos, sino también cómo lo decimos y cómo nos comportamos mientras lo hacemos. Como refieren Watzlawick, Beavin, & Jackson (2017) en la comunicación oral humana, el mensaje se formula normalmente con palabras. Pero cuando se expresa, el mensaje no sólo consiste en palabras, sino también en fenómenos paralingüísticos como el lenguaje corporal, el tono, el ritmo, la velocidad del habla, las pausas, etc.
Por Gemma Martín Cebolla. Logopeda experta en voz y miembro del Grupo de Trabajo de Voz del Colegio Profesional de Logopedas de Madrid (CPLCM)

Así, por ejemplo, nuestro estado de ánimo puede contribuir a la selección que realizamos de las palabras ante una determinada situación. Por ejemplo, cuando estamos enfadados, tendemos a emplear un lenguaje más directo o agresivo, mientras que cuando estamos felices, nuestras palabras suelen ser más positivas y optimistas.
Las emociones también influyen en la comunicación no verbal, se reflejan a través de nuestra postura, gestos y expresiones faciales. Por ejemplo, una persona muy segura de sí misma puede que muestre una postura corporal erguida y abierta, mientras que alguien que se siente muy nervioso o ansioso puede representar una postura más encorvarda, tensa o incluso, evitar el contacto visual.
La voz como medio de comunicación de las emociones y objeto de este artículo, desempeña un papel crucial en la expresión de los sentimientos, al ser el resultado de la interacción con el entorno. Como refieren Teixeira, Nunes, Coimbra, Lima & Moutinho (2008), su calidad está condicionada por factores como los elementos prosódicos del habla, las patologías de la voz y el estado emocional del individuo.
Siguiendo esta línea nos referimos a la prosodia, “la música del habla” y el motor de la voz. Es el componente del lenguaje que está relacionado con los aspectos melódicos y rítmicos que aportan vida al lenguaje hablado, haciéndolo más comprensible, emocional y expresivo. Sin ella, la comunicación oral sería plana y carente de matices.
Los principales elementos de la prosodia son la entonación, el ritmo, el acento, la velocidad de habla y las pausas. Todos estos elementos trabajan conjuntamente para transmitir significados no literales, intenciones, emociones y estructuras sintácticas en el lenguaje verbal.
La prosodia cumple con varias funciones importantes en la comunicación. Por un lado, aporta expresividad, es decir, permite transmitir emociones e intenciones más allá de las ponpalabras, por ejemplo, un tono ascendente y enérgico puede expresar alegría, mientras que uno plano y grave puede transmitir tristeza. También tiene un papel importante en la identificación de estructuras lingüísticas, por ejemplo, nos permite diferenciar preguntas de afirmaciones, o marcar el final de una frase. Por otro lado, tiene una función pragmática participa en la comunicación de intenciones sociales, como la cortesía, el sarcasmo o el énfasis, por ejemplo, en la frase ¡Qué bien lo haces!, el tono puede mostrar un genuino conocimiento o sarcasmo. Finalmente, también tiene una función estructural ya que, mediante el empleo de las pausas podemos organizar el discurso, separando las ideas principales de las secundarias, o delimitando los segmentos en un relato.
La calidad de la voz y del habla también reflejan el estado psicofísico del ser humano, que influye en el funcionamiento de todo el organismo. Como indica Wiskirska-Woźnica (2013), debido a la influencia de diversas emociones, negativas y positivas, el proceso de producción de la voz y el funcionamiento del mecanismo respiratorio-fonatorio articulatorio están sujetos a cambios. En este contexto Andrea, Dias, Andrea & Figueira (2016) refieren que las alteraciones a largo plazo del equilibrio mental, emocional y psicosocial, causadas por la ansiedad, el estrés, la depresión, las experiencias traumáticas, los conflictos de personalidad o las alteraciones en los contactos sociales son un factor de riesgo importante para la aparición de trastornos en la calidad de la voz con un trasfondo psicógeno.
A la hora de evaluar la personalidad de un interlocutor, los oyentes se dejan influir más por el tono de la voz del orador que por el contenido de las palabras. Como refieren Yogo, Ando, Hashi, Tsutsui & Yamada (2000), las personas con una voz áspera y jadeante son evaluadas de una forma más negativa tanto en lo que se refiere a la personalidad como a la apariencia, que las personas sin trastornos de la voz. En esta línea, es importante tener en cuenta el papel de la fonación como medio de transmisión de las emociones, ya que un problema en la voz puede considerarse un signo de estrés emocional. En este sentido, es importante que en los casos de pacientes con disfonía psicógena se emplee un enfoque integral en el proceso terapéutico, que incluya terapia de la voz, estrategias cognitivo-conductuales, psicoterapia y, determinado el caso, intervenciones farmacológicas. La función de los equipos de otorrinolaringología, logopedia, psicología y psiquiatría es indispensable para su abordaje.
El ser humano depende del habla para comunicarse, tanto en un contexto personal como profesional, y a menudo en diferentes condiciones de carga física, cognitiva y/o emocional. Por ello, es importante prestar atención a todos estos aspectos.
Biografía
● Andrea M., Dias Ó., Andrea M., & Figueira M.L.: Functional voice disorders: The importance of the psychologist in clinical voice assessment. J. Voice, 2017; 31(4): 507.e13–507.e22
● Blood G.W., Mahan BW., & Hyman M. Judging personality and appearance from voice disorders. J Commun Disord 1979;12: 63–8.
● Kosztyła-Hojna, B., Moskal-Jasińska, D., Kraszewska, A., Łobaczuk-Sitnik, A., Zdrojkowski, M., Duchnowska, E., & Biszewska, J. (2019). Verbal communication disorders in psychogenic dysphonia. Otolaryngologia Polska, 73(2), 1-5.
● Teixeira, A., Nunes, A., Coimbra, R. L., Lima, R., & Moutinho, L. (2008). Voice quality of psychological origin. Clinical Linguistics & Phonetics, 22(10-11), 906-916. ● Van Puyvelde, M., Neyt, X., McGlone, F., & Pattyn, N. (2018). Voice Stress Analysis: A New Framework for Voice and Effort in Human Performance. Frontiers In Psychology, 9.
● Watzlawick, P., Beavin, J. H., & Jackson, D. D. (2017). Menschliche kommunikation.
● Wiskirska-Woźnica B.: Zmiany w głosie pod wpływem czynników emocjonalnych i osobowościowych. Edukacja +, 2013; 7: 5–6.
● Yogo Y, Ando M, Hashi A, Tsutsui S., & Yamada N. Judgments of emotion by nurses and students given double-bind information on a patient’s tone of voice and message content. Percept Mot Skills 2000;90:855–63



