Los tratamientos logopédicos, ya sean habilitadores o rehabilitadores en torno a la voz, son absolutamente imprescindibles. Y es un hecho sobradamente demostrado, tanto a nivel clínico como científico. Esto es así, más aún si cabe, en los casos en los que los pacientes tienen privación total de voz, ya sea en personas con laringectomías, enfermedades neurodegenerativas o en casos de parálisis bilateral de cuerda vocal, entre otros.
Por Ana Isabel Moreno González. Logopeda especializada en voz. Miembro del Grupo de Voz del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid
Cuando falla nuestra voz, y por tanto, se ve afectada la comunicación, es cuando las personas comprenden la importancia de eso que hacemos cada día casi sin darnos cuenta: hablar y comunicarnos con otras personas. Si esto ocurre, además de las molestias propias de la situación, podemos llegar a comprender lo que sería vivir el resto de la vida sin poder utilizar nuestra voz, e incluso sin volver a escucharla. Las consecuencias que a nivel personal o en nuestro entorno más cercano pueda suponer, no sólo a nivel práctico, sino a nivel emocional, pueden ser devastadoras.
Este hecho, sin lugar a dudas, es aún más traumático si hablamos de personas profesionales de la voz, como cantantes, profesores o teleoperadores. Además, casi todos podemos comprender la importancia de la voz de una madre, un padre o un ser querido cuando sentimos miedo y nos consuela sólo escuchar el sonido de su voz.
Inteligencia artificial para la voz
Hace ya muchos años que existen herramientas tecnológicas que , de algún modo, pueden sustituir el sonido de nuestra voz, y todo ello guardado en nuestro bolsillo gracias a los teléfonos inteligentes que, en muchos casos, han aportado grandes beneficios a sus usuarios. Hoy en día, de la mano de la inteligencia artificial (IA), se abre una inmensa ventana de opciones en todos los ámbitos, y la logopedia no es una excepción. Son innumerables las herramientas que se pueden encontrar sólo tecleando en un buscador convencional de internet las palabras “voz artificial”.
Esta claro, que la IA, es una revolución tecnológica que ha llegado para quedarse, y a pesar de la falta de regulación legislativa y de los recelos que pueda despertar en los distintos profesionales que sienten que puede peligrar incluso, su medio de vida, como los locutores o actores, debemos ponernos manos a la obra y utilizar estas herramientas en favor de los pacientes, sin complejos y siempre utilizando la evidencia científica disponible como marco para
validar cada una de estas posibles herramientas.
La conexión entre paciente y logopeda
En todo caso, la guía del logopeda es irremplazable, ya que, además de todos los conocimientos que adquirimos durante nuestra formación académica y la formación contínua que cultivamos para estar actualizados en nuestros tratamientos, existe la evidencia clínica. Esto no es otra cosa que el conocimiento que adquirimos con la experiencia, tratando a distintas personas y a sus familias, con circunstancias diversas. Sólo cuando adquirimos estos conocimientos que no aparecen en los libros, entendemos que, cada caso es totalmente distinto aunque la etiqueta
diagnóstica sea idéntica.
Además, gracias a la neurociencia, se ha podido demostrar a nivel científico cuestiones sutiles como la sincronicidad de las ondas cerebrales, del pulso de los latidos del corazón y el ritmo respiratorio cuando dos personas se comunican, más aún tratándose de paciente y terapeuta. En estos casos existe cierto acople de nuestras funciones más vitales.
Estas conexiones que existen entre los seres vivos, especialmente entre los humanos, pueden pasar inadvertidas en los temarios de nuestra formación académica, pero son esenciales en la relación con los pacientes y absolutamente insustituibles por ninguna tecnología. De estas conexiones, derivan la empatía, la compasión, la escucha, la amabilidad, la humildad y me atrevería a decir el amor por cualquier ser vivo, más aún por los seres humanos.
Todos estos, entre otros, son sentimientos o características esenciales e incluso diría que, más importantes en ocasiones, que los conocimientos técnicos, especialmente cuando realizamos tratamientos logopédicos en torno a la voz.
Hasta el momento, no existe ninguna tecnología artificial que pueda sostener la mano del paciente y mirarle a los ojos para decirle que no está sólo y que cuenta con nosotros para apoyarle en cualquiera que sea su lucha. Ese día que siente que sus fuerzas flaquean, cuando las familias de los enfermos se sienten perdidas o frustradas; cuando la motivación para seguir adelante ha desaparecido, en esos días la presencia del logopeda, no puede sustituirse por
ninguna aplicación de nuestro teléfono móvil.
En mi opinión y sin duda, el acompañamiento a nuestros pacientes y sus familiares, para mejorar su calidad de vida, es lo más importante que podemos aportar como profesionales de la logopedia y debería ser el principal objetivo terapéutico de cualquier profesional de la salud. Ayudar a nuestros semejantes.
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