¿Qué es el reflujo laringofaríngeo?

El abordaje del reflujo laringofaríngeo es multidisciplinar y, en esta ocasión, hemos querido realizar una entrevista conjunta a logopedas y nutricionistas. Para ello, hemos contado con la colaboración de Alicia Rodríguez, vocal de la Junta de Gobierno y miembro del Grupo de Trabajo de Voz del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM) y Diego Rodríguez, vicesecretario del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Madrid

¿Cómo es el reflujo laringofaríngeo?

El reflujo laringofaríngeo (LPR) es un síndrome causado por el reflujo del contenido gástrico hacia la faringe o la laringe, lo que provoca síntomas de carraspeo, ronquera, dolor, sensación de globo, tos, exceso de producción de mucosidad en la garganta y disfonía. Actualmente, no existe una condición desafiante estándar para el diagnóstico o tratamiento, por lo que las estrategias a seguir son numerosas. (Krause A.J. et al. 2022)

Causas del reflujo laringofaríngeo

Los síntomas relacionados con reflujo laringofaríngeo son muy frecuentes. Se estima entre un 15 y 20 % de la población los sufren, sobre todo a partir de los 50 años. Entre esos síntomas está la ronquera y el carraspeo. Además, cuando se cronifica puede causar trastornos en la voz. Actualmente, no existe un estándar para su diagnóstico y tratamiento por lo que las estrategias que se siguen son numerosas.

¿El reflujo laringofaríngeo puede afectar a la voz?

El reflujo laringofaríngeo y el reflujo esofágico están consideradas como enfermedades crónicas que causan trastornos de la voz. El carácter crónico del reflujo provoca la formación de numerosos cambios morfológicos de la laringe que incluyen la hipertermia de la mucosa limitada al área aritenoidea e intraaritenoidea, edema de los pliegues vocales o edema de la mucosa de la laringe.

Los cambios patológicos que causan alteraciones en la voz están asociados con el reflujo: laringitis por reflujo, edema subglótico, ulceración de contacto, granuloma de laringe, cáncer de laringe y faringe. Además, también está íntimamente relacionado con los trastornos del tracto respiratorio superior: disfonía, tos y disnea (Sowa K. et al. 2020).

Prevalencia de disfonía a causa de reflujo

Existen diferentes estudios que indican que, en los pacientes con reflujo, es frecuente la alteración de la voz. En estos casos, el tratamiento más efectivo está constituido por una combinación de fármacos que controlan el reflujo y la terapia con logopedia. Con este tándem se consiguen mejores resultados.

Jerome R. Lechien et al. 2021 publicó un artículo donde analizaba los cambios en la voz antes y después de un tratamiento completo. Se concluyó que los pacientes con reflujo ácido y alcalino mejoraron su calidad de voz después de este tipo de tratamiento más que aquellos pacientes con reflujo ácido débil.

También Jerome R. Lechien et al. 2022 estudió la utilidad de las medidas acústicas como resultados terapéuticos en pacientes con disfonía relacionada con el reflujo laringofaríngeo. Se analizó la voz previa al tratamiento. Este consistió en una combinación de dieta, inhibidos de la bomba de protones, magladrato y alginato. Según se observó, pasados los tres meses del tratamiento, los pacientes con disfonía comienzan a mejorar los parámetros acústicos de la voz.

¿Cómo se trata el reflujo laringofaríngeo?

El tratamiento en el reflujo gastroesofágico (RGE) va a variar mucho según la persona. En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen y mejorar mucho cuando se hacen cambios en los estilos de vida (dejar el tabaco, evitar el alcohol) o factores dietéticos (comidas abundantes, ricas en alimentos grasos, ácidos y muy especiados), junto con unas medidas posturales (mantenerse sentado en una posición de 90º después de cada ingesta, evitar el uso de ropa muy ajustada, levantar el cabezal de la cama para dormir).

En aquellos casos, donde los síntomas no desaparecen, la toma de medicamentos bajo prescripción médica puede ayudar a mejorar y controlar los problemas causados por la RGE. Los fármacos más usados son:

  • Antiácidos: Alivian los síntomas de acidez estomacal. Sin embargo, solo funcionan durante un tiempo limitado.
  • Antagonistas del receptor de histamina H2: Disminuyen la producción de ácidos en el estómago. Funcionan bien cuando los síntomas del reflujo son leves.
  • Inhibidores de la bomba de protones: Es una de las terapias más efectivas bloqueando el paso final de la producción de ácidos gástricos.

Alimentos que ayudan a prevenir reflujo laringofaríngeo

Vamos a evitar alimentos que tengan mucha grasa, ricos en fibra, difíciles de digerir, ácidos, irritantes y flatulentos. Los alimentos más aconsejados por grupo son:

– Lácteos desnatados: leche desnatada o semidesnatada, el queso fresco o los yogures desnatados.

– Alimentos proteicos: pescado blanco, pavo, pollo, huevo.

– Verduras y hortalizas: que no sean flatulentas (coliflor, repollo, coles de Bruselas…), carminativas (ajo, cebolla), ácidas (tomate, pimiento). Mejor tolerancia cocinadas y en puré.

– Frutas: que no sean ácidas (naranja, mandarina, limón, piña…) y estén poco maduras. Mejor tolerancia sin piel, en compota, al horno.

– Legumbres: mejor tolerancia muy cocidas, pasadas por pasapuré o variedad sin piel (lenteja roja).
– Cereales: preferiblemente no usar las variedades integrales. 

Formas de cocinar los alimentos para reflujo laringofaríngeo


Hay que dar preferencia a cocciones suaves como al vapor, hervido, al papillote, microondas o al horno.

Lo primero es disminuir el volumen de cada toma. Se recomienda fraccionar la comida en 4-6 tomas de pequeña cantidad y consumir los líquidos entre las comidas, no durante las mismas. Además, es aconsejable comer lentamente y masticar bien los alimentos.

La temperatura es otro factor para considerar, y se debe evitar el consumo de alimentos que estén muy fríos o muy calientes, debido a su efecto irritante sobre la mucosa del esófago.

En cuanto a los líquidos, hay que evitar las bebidas alcohólicas, bebidas con gas y el café (tanto con cafeína como descafeinado).

Hay que evita las comidas o alimentos muy grasos (aceites, mantequilla, nata, margarinas, salsas, fritos, rebozados, carnes grasas, quesos curados), especias (pimentón, guindilla, ajo, albahaca, cilantro, cebolla, nuez moscada, clavo), chocolate, frutos cítricos, tomate, vinagre y productos mentolados.

En el caso de que presente sobrepeso u obesidad, habrá que perder peso.

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