Los trastornos del lenguaje y especialmente la dislalia es una de las alteraciones del lenguaje más comunes en la infancia, se estima que entre un 5% y 15% de los niños lo sufren en edad preescolar, y es que este trastorno del lenguaje puede llegar a tener ciertas repercusiones en el entorno emocional del niño.
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La dislalia, conocida como TSH, puede deberse a múltiples causas, como malformaciones anatómicas (como el frenillo lingual corto), debilidad en los órganos articulatorios, problemas neurológicos, o simplemente por una mala adquisición del lenguaje durante la infancia.
¿Qué es la dislalia?
La dislalia proviene del griego y significa “anomalía en el habla”. Por definición la dislalia es un trastorno del habla que se caracteriza por la dificultad para pronunciar correctamente ciertos fonemas o grupos de fonemas, y este se presenta como una sustitución, omisión o distorsión del sonido.
Normalmente, a partir de los cinco años los niños ya pronuncian totalmente bien y sin ninguna dificultad todos los fonemas, por lo que hasta los 4 años las dislalias no se consideran un trastorno sino una característica evolutiva debida a la inmadurez del sistema nervioso. Al no estar este tan desarrollado dificulta los movimientos para pronunciar algunos fonemas.
Tipos de dislalia

Existen tres tipos de dislalias, dislalias fonéticas, fonológicas y orgánica
Dislalias funcional
La dislalia funcional, siendo el tipo más común, se define por la dificultad para pronunciar ciertos fonemas sin que haya una causa orgánica aparente.
Se debe principalmente a una incorrecta adquisición del patrón de habla,es decir, factores como la falta de control en la psicomotricidad fina, errores perceptivos o trastornos psicoafectivos.
Los niños que tienen dislalia funcional pueden tener ciertos problemas para pronunciar ciertos sonidos correctamente, pero no tienen ninguna anomalía física que justifique esta dificultad.
Dislalias orgánica
La dislalia orgánica, es un trastorno del lenguaje causado por causas físicas o neurológicas. Si la causa se debe a una lesión del sistema nervioso central esta se denomina disartria, pero si la causa es debido a una afectación sobre los órganos del habla entonces estaríamos hablando de disglosia.
Dentro de las dislalias orgánicas, podemos encontrar el tipo de dislalia audiógena, esta se relaciona con problemas de audición. Los niños con dificultades auditivas pueden desarrollar dislalias porque no escuchan correctamente los sonidos, y por tanto no diferencia los fonemas parecidos y confunde su pronunciación.
Dislalias evolutiva
La dislalia evolutiva se produce durante los primeros años de vida de los niños. A medida que crecen y se desarrollan, suelen superar estos problemas de articulación sin necesidad de intervención.
Causas de la dislalia
Lo más frecuente es pensar que las causas que provocan la dislalia son producidas por alteraciones auditivas o problemas cognitivos que se pueden corregir.
Pero existen otras causas que pueden incidir en la aparición de la dislalia, como son:
- Un problema en el desarrollo de la psicomotricidad.
- La falta de discriminación auditiva.Esto puede ocurrir si el niño no distingue los fonemas, y al querer imitarlos se equivoca
- Una estimulación lingüística insuficiente. En entornos socioculturales poco desarrollados, el niño puede tener problemas con el desarrollo del lenguaje y habilidades psicomotrices.
- Motivos psicológicos.
- Problemas de aprendizaje.
Diferencia entre la dislexia y dislalia
La dislexia y la dislalia son dos trastornos del habla diferentes relacionados con el lenguaje
La dislexia es un trastorno del aprendizaje que afecta principalmente la habilidad para leer y escribir. Está relacionada con dificultades en el procesamiento del lenguaje, especialmente en la decodificación de palabras y la comprensión lectora.
Mientras que la dislalia es un problema de pronunciación que implica una articulación o dicción inadecuada de ciertos fonemas y no por problemas en la comprensión o el procesamiento del lenguaje.
Tratamientos para la dislalia
Dependiendo de la causa, el logopeda evaluará el nivel articulado y propondrá una tratamiento a medida y específico que se adapte a la persona afectada.
Dicho tratamiento se basará en la realización de ejercicios para mejorar la musculatura empleada en la pronunciación y con el fin de perfeccionar la articulación, además de realizar ejercicios de respiración y expresión.
Por otro lado, el logopeda trabajará con palabras complejas utilizando juegos con la idea de facilitar la articulación y pronunciación de sonidos complicados en las palabras.
Por el contrario, si el origen de la dislalia es una malformación, se deberá requerir una intervención quirúrgica para corregirla.


