La Motricidad Orofacial en la Fisura Labiopalatina

Día Mundial de la Motricidad Orofacial

Por Rubén Arroyo, Logopeda especializado en Terapia Miofuncional Orofacial, miembro de la Sociedad Española de Fisuras Faciales (SOCEFF) y colegiado por el Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM).

“Estoy embarazada de 15 semanas y me acaban de decir que mi bebé tiene fisura labial”

En un mundo ideal, tras recibir esta noticia aparecería el logopeda pocos segundos después, para informar y responder a los padres todas las preguntas que en ese momento puedan estar pasando por su cabeza. ¿Cómo afectará la fisura al amamantamiento? ¿Cuándo lo operan? ¿Dejará cicatriz? ¿Le dolerá la operación? Y así un largo etcétera.

Con motivo del día Mundial de la Motricidad Orofacial, hoy jueves 17 de febrero de 2022, hablaremos sobre qué es y qué papel juega en pacientes con fisura labiopalatina. 

¿Qué es la Motricidad Orofacial?


La Motricidad Orofacial es un área específica de la logopedia que se enfoca en los trastornos congénitos o adquiridos del sistema miofuncional orofacial y cervical, así como de sus funciones, tales como la succiónrespiraciónmasticacióndeglución y habla (articulación, voz, resonancia y fluidez), desde el nacimiento hasta la vejez.

En virtud de esta fecha, aprovechamos para poner en valor el enfoque de la Motricidad Orofacial en los casos de fisura labiopalatina, no sin antes arrojar algunos datos sobre esta última.

Algunas claves sobre la fisura labiopalatina


La fisura labiopalatina es una malformación congénita que afecta al labio y al paladar, con una prevalencia de uno cada 750 niños nacidos. Aproximadamente el 80-90% de las fisuras labiopalatinas son aisladas, con una mayor incidencia en varones. El 10-20% restante de las fisuras están asociadas a síndromes como el Síndrome Velocardiofacial, el Síndrome de Goldenhar y la secuencia de Pierre Robin.

Según las estructuras afectadas, es conveniente distinguir entre tres tipos de fisura:

  • La fisura labial (popularmente conocida como “labio leporino”, aunque preferiblemente evitable por su connotación peyorativa) es una malformación congénita que involucra una fisura del labio y, en ocasiones, del alveolo. La fisura labial puede ser de cuatro tipos: unilateral completa, unilateral incompleta, bilateral completa o bilateral incompleta.
  • La fisura palatina involucra una fisura del paladar blando y a veces del paladar duro y puede ser completa o incompleta. También diferenciamos la fisura submucosa, en la que se mantiene intacta la mucosa de la superficie oral pero existe un desarrollo incompleto de la estructura subyacente del paladar. La fisura submucosa puede ser visible u oculta, motivo por el que en ocasiones pasa desapercibida en el nacimiento.
  • En aquellos casos en los que coexisten ambas fisuras estaremos frente a un caso de fisura labiopalatina.

¿Qué relación existe entre la fisura labiopalatina y la Motricidad Orofacial?

Como hemos expuesto anteriormente, en la fisura labiopalatina el sistema estomatognático puede estar comprometido en mayor o menor medida. Por ello, la fisura labiopalatina es un sector de la población de interés y actuación logopédica que ha de ser abordado con una mirada puesta en la Motricidad Orofacial con el objetivo de potenciar un desarrollo armónico y funcional.

La figura del logopeda en los casos de fisura labio palatina

En los casos de fisura labiopalatina, será el logopeda especializado en Motricidad Orofacial (Terapia Miofuncional) el encargado de realizar un examen anatomofuncional. Con él se valorarán estructuras como la nariz y las narinas, el labio superior y presencia de cicatrices, el labio inferior, el frenillo lingual, el paladar duro y el paladar blando, presencia de fístulas, la movilidad del paladar blando, el grado de hipertrofia de las amígdalas palatinas, las piezas dentarias y la oclusión, entre otros.

Del mismo modo, que también valorará cómo las anteriores estructuras se comportan en las funciones de succión, respiración, masticación y deglución y en reposo. Sin olvidar si existen malos hábitos orales asociados como morderse las uñas o la succión del pulgar, objeto o dedo.

¿Cómo ayuda el estudio de la Motricidad Orofacial a los casos de fisura labiopalatina?

Teniendo en cuenta las técnicas y tiempos quirúrgicos por los que pasará el niño con fisura y siempre trabajando en equipo con el resto de profesionales que conforman el mundo de nuestro paciente, trabajaremos sobre los siguientes aspectos:

En lo que respecta a la succión, los bebés con fisura palatina tendrán mayor dificultad que los que nacen con fisura labial, por la inhabilidad de producir la presión negativa necesaria durante la succión. La decisión de elegir lactancia materna o artificial dependerá de la decisión de los padres o de las características anatómicas individuales, siendo el logopeda el profesional que acompañará a las familias durante esta etapa, orientando, por ejemplo, sobre la postura de amamantamiento o tipos de tetina más adecuados. Del mismo modo, el logopeda ayudará a la transición a la alimentación complementaria a la edad de 6 meses.

En cuanto a la respiración, el modo de respiración natural debe ser nasal, es decir, aquel en el que la inspiración es predominantemente nasal. Al respirar por la nariz, se favorece el adecuado desarrollo de las estructuras orofaciales, y en estos niños con más motivo, o como dice el Dr. Talmant “La respiración nasal es el mejor tratamiento ortopédico en el paciente fisurado”.

Si por el contrario el modo es oral, deberemos determinar si es por mal hábito o asociado a trastornos obstructivos de las vías nasales. Será el logopeda el encargado de entrenar la función respiratoria, una vez se haya descartado que no exista ninguna causa obstructiva como pueden ser unas amígdalas hipertróficas que entorpezcan el pasaje nasal. Con el mismo objetivo, será importante identificar si existe o no un adecuado patrón masticatorio, pues en estos pacientes suele estar alterado debido a problemas en las piezas dentarias y en la oclusión. Masticar por ambos lados de la boca de forma alterna será nuestro objetivo.

Para afirmar que existe una adecuada deglución, la lengua debe elevarse hasta tocar la zona alveolar y realizar un movimiento ondulatorio anteroposterior junto con un cierre labial por medio del músculo orbicular de los labios y una contracción de los músculos elevadores de la mandíbula. En estos niños, el maxilar es hipoplásico, es decir, que existe una falta de desarrollo del hueso de la “mandíbula superior”, lo que conlleva a una deglución adaptada por la dificultad en colocar correctamente la lengua al tragar. Será vital el trabajo conjunto con profesionales del campo de la odontología y cirugía maxilofacial para llegar a instaurar una deglución correcta y sin compensaciones.

El habla, sin embargo, es el motivo principal por el que los pacientes suelen acudir a consulta, generalmente cuando existe una insuficiencia velofaríngea en aquellos pacientes portadores de fisura labiopalatina. Entre un 15 y un 40% de los casos después de la cirugía primaria el esfínter velofaríngeo (EVF) no cierra con éxito, bien por el paladar blando, las paredes laterales faríngeas o por la pared posterior faríngea. Es importante que no confundamos el término de insuficiencia velofaríngea con el de incompetencia velofaríngea, pues este segundo se daría en casos neurológicos, por un problema en la programación o en la ejecución de los movimientos motores que controlan el EVF, sin existir una falta de tejido. Como consecuencia de la insuficiencia velofaríngea y en un intento de compensar el fallo en el EVF se producen articulaciones compensatorias (AC) en fonemas de alta presión [p], [t], [k], [s], [f], [z] y [ch], siendo el golpe glótico o la fricativa faríngea las más comunes. Además, a nivel articulatorio también podemos encontrar distorsiones debidas a problemas dento-oclusales y trastornos fonético-fonológicos. La característica hipernasalidad y emisión nasal y/o turbulencia serían, por tanto, secundarias a la insuficiencia velofaríngea, de manera que hasta que esta no se solucione, será irremediable corregirlas.

También es importante mencionar nuestro papel en el tratamiento de las cicatrices postquirúrgicas, el cual se centrará en comprobar la evolución de la cicatriz durante los 6-18 meses en los que la cicatriz esté activa. Además de las técnicas compresivas y el uso de ultrasonido, desde la terapia miofuncional podremos emplear la masoterapia y las elongaciones para disminuir la fibrosis, aumentar la elasticidad y flexibilidad de la piel y para desprender adherencias a planos profundos.

Por último, debemos tener en cuenta que la musculatura alterada en estos pacientes puede favorecer la existencia de una disfunción tubárica, es decir, la mala función de la Trompa de Eustaquio, y que conlleva a un desequilibrio de presiones en el interior de la cavidad timpánica y a favorecer que no drene el moco del oído medio, pudiendo llegar a generar pérdidas auditivas y afectar al desarrollo del lenguaje y la articulación. El control audiológico, por tanto, resulta imprescindible en estos niños y no puede pasarse por alto.

Se justifica, por tanto, el papel del logopeda especializado en Motricidad Orofacial como parte del equipo interdisciplinar junto a otras disciplinas como la otorrinolaringología, odontología, cirugía plástica y maxilofacial, fisioterapia o psicología, entre otros, en el tratamiento de la fisura labiopalatina, desde que los padres reciben la noticia hasta que estos niños son adultos, de una forma pasiva o más activa dependiendo del momento de desarrollo y con un objetivo en común, ayudar a mejorar la calidad de vida tanto de los pacientes como de sus familias.

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