En el Día Mundial del Niño Prematuro, que se conmemora cada 17 de noviembre, entrevistamos a Clara Alonso, neonatóloga del Hospital 12 de Octubre de Madrid para conocer cuáles son las principales funciones del logopeda en una unidad de neonatología y cómo la intervención de estos profesionales favorece la correcta atención a los niños prematuros y sus familiares. De hecho, resalta la importancia de la colaboración entre profesionales para apoyar a las familias y estimular el desarrollo oral de los bebés prematuros desde el inicio del ingreso. La detección temprana y la colaboración integral emergen como elementos clave para asegurar un futuro desarrollo saludable.

¿Cuáles son los factores de riesgo más comunes que pueden llevar a la necesidad de intervención logopédica en niños prematuro?
Entre los factores de riesgo están la menor edad gestacional, la intubación prolongada con problemas respiratorios graves, complicaciones gastrointestinales que dificulten la alimentación enteral y las lesiones cerebrales que puedan asociar, entre otros.
¿Cuándo se considera que un niño prematuro necesita la atención de un logopeda?
En nuestras unidades, todos los prematuros tiene que aprender a comer por boca. Por tanto, durante todo el proceso del ingreso han de recibir apoyo. En realidad, todos los profesionales que trabajamos en neonatología deberíamos tener conocimientos sobre cómo apoyar a las familias para que sean ellos los que estimulen el aprendizaje en la alimentación por vía oral, que se debe iniciar desde el principio del ingreso ofreciendo estímulos positivos orales. Las familias son nuestra principal vía de estimulación, pero tenemos que saber enseñarles y apoyarles. En esto los logopedas juegan un papel importante, además de cuando se encuentran dificultades específicas.
¿Existen indicadores específicos que los padres y médicos deben observar?
Lo habitual es que, entre la 32-34 semanas de edad corregida, los prematuros comiencen a coordinar la succión, deglución y respiración. Pero se debe empezar a estimular la alimentación oral desde que estén estables, aunque sea en pocas cantidades (succión no nutritiva). Los indicadores que debemos observar son la ausencia del reflejo de succión o de búsqueda, malformaciones de la vía oral o si se retrasa la coordinación succión-deglución-respiración, entre otros.
¿Cuáles son los beneficios de la detección temprana y la intervención logopédica en bebés prematuros en términos de su desarrollo futuro?
Trabajar precozmente con estímulos positivos alrededor de la zona oral e iniciar una succión no nutritiva precoz favorece la alimentación oral y evita aversiones posteriores.
¿Cuál es la importancia de la colaboración entre neonatólogos y logopedas en la atención integral de los niños prematuros?
En la unidad neonatal deben colaborar todos los profesionales sanitarios (logopedas, neonatólogos, enfermería y auxiliares de enfermería) para poner en el centro del tratamiento a las familias y sus hijos.
¿Cuáles son las metas y objetivos de la terapia logopédica en bebés prematuros?
El objetivo del logopeda en la unidad neonatal es apoyar a las familias de neonatos en la estimulación de sus hijos, si tienen dificultades en la alimentación, y apoyar al resto de profesionales para crear protocolos en las unidades que favorezcan estímulos orales positivos.
¿Cuáles son las técnicas o terapias logopédicas más comunes utilizadas en la atención de bebés prematuros, y cómo pueden ayudar en su desarrollo?
La succión no nutritiva y estímulos orales positivos son las técnicas más utilizadas. También orientar a las familias en distintas posturas en la alimentación al pecho o en su defecto con el biberón o jeringas. Nuestro objetivo final es que nuestros pacientes alcancen la alimentación oral, pero ayudar a conseguir una lactancia materna al pecho directo es uno de los objetivos que debemos alcanzar en las unidades neonatales siempre que las familias así lo deseen.
¿Cómo pueden los padres y cuidadores desempeñar un papel activo en el proceso de logopedia para niños prematuros?
Las familias son el centro de la terapia junto con sus hijos. Los profesionales sanitarios tenemos que enseñarles y apoyarles y, para eso, tenemos que recibir formación adecuada cuidando con máximo detalle la comunicación con ellos.
