disfonía congénita

La disfonía congénita: causas y tratamiento

La disfonía es un síntoma muy frecuente en la infancia y, a menudo, no se le presta atención. Sin embargo, puede ser invalidante, con una repercusión importanate en el ámbito escolar y social. El tratamiento de la disfonía infantil requiere un conocimiento adecuado de las etapas del desarrollo de las estructuras cordales, cuya maduración se produce hasta la muda vocal.

Por Natalia Toledo, logopeda especializada y miembro del Grupo de Trabajo de Voz del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM)

Las etiologías de las disfonías son múltiples y engloban patologías congénitas y adquiridas. Aunque la patología nodular, relacionada con el mal uso vocal, es la primera causa de disfonía infantil, es necesario descartar también otras (como ocurre con la papilomatosis laríngea).

La evaluación de la disfonía suele ser difícil en la infancia y se basa sobre todo en la anamnesis y la evaluación perceptiva de la voz. Aparte de la frecuencia fundamental, los otros parámetros del análisis espectral se utilizan poco. Mediante la exploración física, se deben evaluar todos los resonadores.

Para ello, la fibroendoscopia es la exploración más adecuada en los niños pequeños. Y la estroboscopia es una exploración importante, pues permite identificar las anomalías de la onda mucosa.

El tratamiento se basa sobre todo en pautas de higiene vocal.[1]

En este caso, vamos a centrarnos en las disfonías congénitas, las cuales son disfonías orgánicas, entendiendo como orgánicas no sólo las disfonías en las que en la exploración se observa una alteración estructural sino también en las que la causa es de origen neurológico y ocasiona una falta de coordinación en la movilidad de las cuerdas vocales y cuyo primer síntoma se manifestará por una alteración sonora del llanto.

Existen múltiples causas, desde patologías neurológicas o cromosomopatías, hasta las que son puramente estructurales, como los quistes congénitos epidermoides, el sulcus vocalis y la estría vocal o vergeture.

  • Los quistes epidermoides se consideran una alteración del desarrollo embrionario y se manifiestan por la existencia de restos epiteliales en la región submucosa de la cuerda.
  • El sulcus vocalis o en “bolsillo” se trata de una invaginación normalmente unilateral del epitelio de la cuerda vocal hacia la capa más superficial de la lámina propia que llega a adherirse a al ligamento vocal. En cierto modo, se trataría de un quiste epidermoide que se ha vaciado por la zona superior.
  • La estría vocal o vergeture tiene una dimensión y no suele observarse la adherencia al ligamento vocal.
  • Laringomalacia, que es una anomalía que se produce en la laringe. Normalmente, se da en el tejido blando que se encuentra en la parte superior de las cuerdas vocales. Por ello, esta anomalía se da cuando este tejido cae en la vía respiratoria cuando se respira y finalmente se provoca una especie de respiración ruidosa.

Todas estas lesiones van a ser susceptibles de tratamiento quirúrgico, aunque sus resultados no son siempre plenamente satisfactorios desde el punto de vista funcional.

El diagnóstico de estas lesiones no siempre es fácil y debe basarse en el estudio fibroscópico y estroboscópico[i] que permite identificar el característico defecto de cierre de todo el borde cordal, así como la alteración de la ondulación mucosa a causa de la rigidez de la cuerda vocal.

Tratamiento con logopedia

Respecto a su abordaje o tratamiento, normalmente, se dará prioridad a un tratamiento de rehabilitación logopédica (aunque es posible que sea necesario utilizar cirugía en función de la gravedad del caso).

Por otro lado, el tratamiento más recomendable es el combinado entre la otorrinolaringología y la logopedia y, por último, el empleo de la cirugía.

La rehabilitación por parte del logopeda, irá encaminada a relajar toda la musculatura implicada en primera instancia. También, a relajar y mejorar la coordinación fonorespiratoria. Por ello, el objetivo es lograr movimientos más precisos con un menor esfuerzo y estrés. Para ello, se favorecerá una mayor inteligibilidad del habla y el patrón articulatorio.

Además, el usuario/a podrá conseguir mayor calidad de vida si la disfonía se ha conseguido mitigar.

Además, es importante hacerlo de forma inmediata cuando se noten dificultades para hablar con fluidez o la voz se entrecorte de forma involuntaria. 


[1] Con independencia de la patología subyacente, es indispensable proporcionar consejos sobre la higiene vocal, que consiste en evitar las situaciones de uso forzado de la voz: no gritar, limitar los ruidos ambientales y las actividades colectivas ruidosas, reducir la exposición a las atmósferas irritantes, tener una buena hidratación, etcétera.


[i] Reilly JS. The “singing-acting” child: the laryngologist’s perspective – 1995. J Voice. 1997;11:126-9.

BIBLIOGRAFIA:

(https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1632347505442873)

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