nervio vago

Inflamación intestinal y problemas de la voz: implicación del nervio vago en la digestión y fonación

Muchas veces los logopedas valoramos a los pacientes con problemas de la voz centrándonos en los patrones respiratorios y en las alteraciones de los parámetros perceptuales de la voz, y no somos conscientes de que tenemos herramientas, que enfocadas desde otra perspectiva, pueden ayudar a una rehabilitación holística. 

Por Teresa Yerro. Logopedas especializada en voz y miembro del Grupo de Voz de Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM)

Las repercusiones de la inflamación intestinal y la voz siempre las relacionamos con el reflujo  farigolaríngeo o gastroesofágico, pero si profundizamos en la fisiología, podemos replantearnos nuestra rehabilitación. En este caso, la fisiología de la inflamación intestinal nos lleva a analizar el nervio vago (X par craneal), por su directa implicación en toda la secuencia digestiva y la fonación. 

El nervio vago tiene un recorrido largo, de ahí su nombre en latín (vagus, expansión, andar de un lado a otro). Se origina en el tronco encefálico, en el bulbo raquídeo y se extiende hasta la  cavidad abdominal. Tiene ramas motoras y sensitivas y su activación está relacionada con las  funciones parasimpáticas, o sea, con sensaciones de relajación que se producen después de un  estado de estrés o acción (funciones simpática) . 

El nervio vago empieza en la rama auricular sensitiva inervando la piel de la aurícula, el trago y el canal  auditivo externo. Su segunda rama es faríngea y laríngea, responsable, entre otros, de los músculos  constrictores. También del nervio laríngeo superior que inerva el músculo cricotiroideo, y del nervio  laríngeo (recurrentes) que inervan los músculos laríngeos intrínsecos. 

Continua con la rama cardiaca superior, que inerva el corazón, la rama bronquial anterior y posterior responsable de la expansión pulmonar. Rama esofágica motora y sensitiva del esófago, inervación  en estómago, páncreas, riñones, bazo, glándulas suprarrenales e intestinos. 

Al visualizar su recorrido, pensamos en la cantidad de patologías en las que puede participar. Tiene  responsabilidad en la disfagia, porque está comprometido en la fase faríngea de tragar, y en el reflejo de tos y náusea. También en la fonación, es decir, en todos los problemas de patologías de voz  hiperfuncionales e hipofuncionales, parálisis, distonías laríngeas, etc. En su rama de plexo cardiaco  va a estar muy relacionado con la bronquial y está implicado en la regulación de la respiración, tanto en patologías de voz como de apneas de sueño. Las ramas esofágicas y de estómago influyen en  el reflujo por activación de la microbiota intestinal. 

Si nos centramos en su influencia en la inflamación intestinal, vemos que es el responsable de mandar  información al cerebro de saciedad y de asegurarse de que los nutrientes se absorban. Interviene en la peristalsis, permite que el bolo pase al esófago y lo impulse hacia el estómago. Si no está  activado no puede empujar los alimentos hacia delante por el tracto intestinal en la dirección  correcta, y las bacterias se moverán en dirección opuesta. 

Por lo tanto, existe una relación del nervio vago y el microbiota y ésta va a ser la responsable de la  producción de serotonina que es fundamental para regular el estado de ánimo. Las alteraciones  relacionadas con malas digestiones, reflujo o hinchazones abdominales, respiraciones  disfuncionales e insomnio van a ser causas de disfunciones vocálicas y patologías de voces monocordes, con falta de tono, y de voces hiperfuncionales. 

¿Qué herramientas logopédicas tenemos para trabajar y activar el nervio vago? 

Debemos pensar que el nervio vago es el nervio de las funciones parasimpáticas por lo que vamos a  recomendar activarlo conscientemente buscando pequeños momentos de relajación durante el día .  El marcador más importante del nervio vago está relacionado con los latidos del el corazón y  la variabilidad de la frecuencia cardíaca. Cuanto más activo sea el nervio vago, más baja será la  frecuencia cardíaca y más variable será el tiempo entre los bombeos del corazón. La frecuencia  cardíaca óptima se cifra entre 50 y 70 LPM y las posibilidades de variabilidad de la frecuencia cardíaca cuanto más alta es mejor. 

Una manera sencilla de medir es contabilizar la frecuencia cardíaca en reposo, varias veces  mientras se está relajado y, a continuación, hacer ejercicio físico y volver a medir de nuevo. A los seis minutos, debería ser muy similar a la frecuencia en reposo habitual.  

El descenso de la variabilidad de la frecuencia cardíaca está relacionado con la respiración.  

La respiración que vamos a trabajar es lenta y profunda. Es respiración diafragmática o costodiafragmática, pero no es sonora, ni funcional para el habla o el canto. Sin embargo, ayuda a  bajar niveles de estrés, y esta diferencia hay que aclararla al paciente. Se basa en respirar siempre por la nariz y expulsar el aire por la boca. Los tiempos de inspiración y espiración son largos, y hay  retenciones entre cada toma.

Ejemplo:

  • Inspiras en 5 o 6 segundos.
  • Retienes 2 o 3 segundos.
  • Espiras en 7 u 8 segundos.
  • Retienes 2 o 3 segundos.
  • Y vuelve otra vez el ciclo.

Si se realiza durante 5 minutos, en distintos momentos del día, ayuda a activar el nervio vago. Se puede hacer tumbado o sentado, y lo ideal es hacerlo después de un momento de estrés o de actividad física.

Un estudio mostraba que ralentizar la frecuencia cardíaca a seis respiraciones completas por minuto, durante cinco minutos, podía aumentar de inmediato la VFC. (Habib, N. (2019).

Por otra parte, potenciar la respiración nasal durante el sueño aumenta la microbiota nasal, disminuye el goteo  postnasal y problemas de alergias. Va a ayudar a nuestros pacientes con apnea obstructiva del sueño, insomnio o sequedad bucal. Podemos realizar técnicas miofuncionales para un buen  posicionamiento lingual y activación de la musculatura. Al mismo tiempo, podemos ayudarnos de correas de  sujeción mandibular, que obligan a cerrar la boca durante la noche o cintas adhesivas bucales. 

El descanso nocturno, con buena respiración nasal, nos ayuda en la rehabilitación de patología vocal. Las personas con reflujo se recomienda dormir del costado izquierdo y elevados. Dormir sobre el lado derecho relaja el esfínter esofágico inferior y permite que el ácido salga. 

Otro ejercicio es la activación voluntaria del reflejo nauseoso. Este ejercicio es para pacientes que no lo tienen muy activado porque se contraen los músculos faríngeos y estimula la rapidez de  transmisión de información. Debe hacerse en zona derecha e izquierda. Un buen momento es después de lavarse los dientes. 

Las gárgaras antibacterianas con sal, que muchas veces recomendamos, si se hacen de manera enérgica, se estimulan también los lagrimales y nos aseguramos de una buena activación del nervio vago.  

Por último, no podemos olvidar en nuestras recomendaciones:

  • Acudir a un nutricionista para el  control personalizado de la microbiota.
  • Hacer respiraciones lentas y profundas antes de comer.
  • Canturrear a lo largo del día, porque también estimula al nervio vago por la vibración laríngea y, a la vez, mejoramos el estado anímico.  

Todo esto mantiene altos los niveles de las funciones  parasimpáticas y favorece nuestra calidad de vida.

Habib, N. (2019). Activar el nervio vago. Urano

Recuperado en https://www.kenhub.com/es/library/anatomia-es/nervio-vago-par-craneal-x

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