«En el autismo, es muy importante el trabajo conjunto del logopeda con la familia: mostrar estrategias para conectar, comunicarse y poder aprender mediante situaciones cotidianas»

Día Mundial del Autismo

El Día Mundial del Autismo se conmemora el 2 de abril con la finalidad de impulsar la mejora de la calidad de vida de las personas con Trastorno con Espectro Autista (TEA), así como promover su inclusión en todos los ámbitos de la sociedad.  En 2023 el lema de la campaña es «Por un mundo neuroinclusivo para todos». Y en el CPLCM queremos sumarnos a esta festividad aportando información que ayude a entender mejor este trastorno y como la labor del logopeda contribuye a su inclusión, al mejorar su comunicación y socialización. Para ello, hemos entrevistado a María Roser Ortiz, logopeda colegiada del CPLCM y especialista en autismo.

¿Cuáles son los principales signos y síntomas del autismo en la comunicación y el lenguaje que deberían alertar a los padres y educadores?

Uno de los principales signos que llamará la atención a padres y educadores será la escasez o ausencia de contacto visual, la falta de interacción con la persona (ausencia de atención conjunta) y ausencia de petición de necesidades básicas. También, se suele observar una aparición tardía del lenguaje oral e incluso un retroceso de este. En ocasiones comienzan a emitir palabras (papá, mamá, pan, agua…) y entorno a los 18 meses aparece un retroceso y dejan de emitirlas.

Cuando hay un lenguaje oral instaurado, en ocasiones suele aparecer la ecolalia (repetición mecánica de palabras o frases emitidas por el propio niño u otra persona), la prosodia suele estar alterada, existe confusión en los pronombres personales, retraso en la construcción de enunciados y dificultades en el uso y comprensión de los tiempos verbales.

El tipo de juego, o los intereses que muestra el pequeño también será un indicativo, ya que suele ser bastante restringido y poco funcional.

¿Cómo puede el logopeda ayudar en la detección temprana del autismo y cuál es el papel del logopeda en el diagnóstico y tratamiento del TEA?

Cuando una familia se pone en contacto con un equipo de profesionales (logopedas, psicólogos y/o terapeutas ocupacionales), es poque previamente ya tienen alguna alarma referente al desarrollo de su niño, bien sea transmitida por el pediatra, la escuela infantil o ellos mismos.

Lo primero es realizar una entrevista personalizada para conocer bien el caso. No sólo observar la comunicación del pequeño, sino también todos los aspectos sensoriales que puedan repercutir en ella.

En el momento que pasan con el logopeda, en mi caso, observo qué sucede con el entorno, hacia donde se dirige el niño, qué intereses está mostrando. ¿Se interesa por la persona?, ¿Establece contacto visual?, ¿se interesa por conocer el entorno terapéutico?, ¿tiene lenguaje oral?, ¿cómo es su comunicación?…

A mí, personalmente, me gusta comentar con la familia que, aunque no sea yo la persona que vaya a diagnosticar, los rasgos observados son compatibles con TEA.

Tras esta primera toma de contacto, tenemos que conseguir establecer un vínculo seguro con el peque, es decir, que tenga motivación y ganas de jugar.

Cuando tenemos todo esto y planteamos unos objetivos (siempre teniendo en cuanta a la familia), podemos comenzar con la intervención.

¿Cómo pueden los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación (SAAC), como pictogramas, gestos y tecnología, mejorar la comunicación y el lenguaje de los niños con autismo?

Lo primero, hay que mencionar que los SAAC nunca limitan la comunicación del niño. No quiere decir que, por iniciar un trabajo con un sistema aumentativo de comunicación, no vayan a adquirir el lenguaje oral. Esto dependerá siempre del desarrollo del pequeño.

Personalmente hago uso de apoyo visual (imagen real o pictogramas) y creo que es muy importante para estos niños. La elección de uno u otro dependerá del nivel de abstracción y/o desarrollo que presente el niño (esto también es necesario valorarlo).

El apoyo visual nos va a ayudar a organizar, mejorar la estructuración temporal (rutinas y actividades cotidianas), mejorar la capacidad de elección, anticipar acontecimientos especiales, favorecer la comprensión, también ayudarán a disminuir algunos problemas de conducta, trabajar la espera, etc.

Y, por supuesto, nos van a preparar a la comprensión y uso de la imagen en el caso de que no se desarrolle el lenguaje oral y tengamos que recurrir a un sistema alternativo de comunicación.

En definitiva, todos nos desenvolvemos en un mundo con constante información visual (señales de tráfico, carteles publicitarios…).

¿Cómo puede el logopeda trabajar con otros profesionales, como los educadores o los psicólogos, para ofrecer un tratamiento integral y personalizado a los niños con TEA?

La pregunta complicada sería la contraria: ¿Cómo puede el logopeda trabajar sin otros profesionales?

El mejor tratamiento para el trastorno del espectro del autismo debe combinar diferentes disciplinas. Entre ellas está la terapia ocupacional, la psicología y la logopedia, atendiendo en cada una de ellas a la implicación y acompañamiento familiar.

Debido a que el TEA es un trastorno heterogéneo que conlleva diferentes necesidades en el desarrollo de la persona (comunicativas, emocionales, sensoriales…), es de especial relevancia valorar cada una de ellas, por separado, para posteriormente realizar una intervención lo más ajustada posible, atendiendo a cada una de estas áreas y ofreciendo a la persona, la familia y el entorno aquello que el niño está necesitando en ese momento.

Para finalizar, comentar que, en mi opinión, el trabajo conjunto del logopeda junto con el terapeuta ocupacional resulta esencial en el tratamiento de cualquier persona con este diagnóstico o rasgos compatibles con el mismo.

¿Cómo puede el logopeda apoyar a los padres y cuidadores en el desarrollo del lenguaje y la comunicación de los niños con autismo y la comprensión del trastorno del espectro autista?

En primer lugar, cuando conocemos a una familia es escucharla de forma activa; escuchar sus necesidades sin juicios, ya que, generalmente, vienen cargados de culpa.

Ofrecer calma, aunque suele ser difícil.

El TEA no tiene cura. Se trata de un trastorno del desarrollo que acompaña a la persona toda la vida. Por ello, es muy importante que la familia esté informada de ello y preparada para poder acompañar el desarrollo del pequeño.

Comprender, respetar y dotar de herramientas. Hacerles ver que estamos aquí para acompañar su interacción con el entorno y otorgar herramientas para favorecer su implicación familiar de la mejor manera posible. En ocasiones, dependiendo de en qué momento esté la familia, necesitaremos la ayuda del psicólogo para realizar un acompañamiento emocional más específico.

Desde logopedia ofreceremos una explicación de qué ocurre en la comunicación del niño. Toda conducta comunica; con lo cual, siempre existe comunicación.

Vamos a proporcionar un modelo, unas pautas básicas de interacción y vamos a acompañar la comunicación en su día a día, ya que, aunque acudan a la sesión de logopedia un tiempo semanal estipulado, su aprendizaje se producirá diariamente, dentro de cada una de sus rutinas y en todos los contextos en los que se desarrolle el menor.

Por ello, es muy importante el trabajo conjunto con la familia: mostrar estrategias para conectar, comunicarse y poder aprender mediante situaciones cotidianas.

¿Cuál es la importancia de poder incluir al logopeda en las escuelas infantiles y cómo pueden trabajar con los educadores para crear un ambiente de aprendizaje inclusivo y adaptado a las necesidades de los niños con autismo?

Si esto fuera real, sería maravilloso. Cada vez hay más niños con TEA o con otros trastornos del desarrollo que son incluidos en la escuela infantil, pero ¿realmente están los educadores preparados para su acompañamiento?, ¿entienden el porqué de algunas conductas?, ¿está preparado el entorno para estos peques? Y un sin fin de preguntas.

Las escuelas infantiles, por regla general, están cargadas de estímulos, tanto visuales como auditivos, los cuales suelen desregular a los niños con TEA, ya que este trastorno viene acompañado de problemas sensoriales. Por este motivo, entre muchos otros, no podemos pretender que un niño con TEA pueda comprender y ejecutar las indicaciones generales del educador.

Las rutinas proporcionadas dentro de la escuela, al igual que los apoyos visuales que ofrecen, ayudan de forma muy positiva a estos niños, pero por sí solos (dependiendo del grado de autismo que presenten) no van a ejecutarlas.

Por todo esto, el logopeda podría acompañar en la comunicación del pequeño dentro de la escuela infantil con los otros niños y con el entorno, sus rutinas diarias, ofrecer estrategias en la alimentación del pequeño y acompañar de forma directa al educador y a la familia. De este modo se estaría realizando y ofreciendo a la familia un trabajo inclusivo real.

¿Qué recursos y herramientas pueden utilizarlos logopedas para ayudar a los niños con autismo a mejorar su capacidad de comunicación y lenguaje y, como pueden adaptarse a las necesidades individuales de cada niño?

Siempre vamos a partir de la motivación intrínseca del pequeño. Una primera entrevista con la familia nos ayudará a conocer los intereses del niño. En muchas ocasiones, vamos a observar que tiene intereses restringidos, y esto nos ayudará en un primer momento. Ya tendremos tiempo ampliarlos.

Nuestro primer objetivo será establecer un vínculo seguro y una buena conexión con el niño, es decir, que se quede con más ganas de jugar.

Una herramienta que funciona genial en los primeros momentos es el juego de componente sensoriomotor (saltos, cosquillas, columpios…), ya que les suele gustar mucho y nos permite iniciar el trabajo de los prerrequisitos del lenguaje. Cuando no existe lenguaje oral, nos permite ofrecer la posibilidad de que vaya apareciendo poco a poco y cuando hay un lenguaje oral nos permite otorgar funcionalidad al mismo.

Nuestra intervención es ideal en entornos naturales, ya que es donde se desarrollan las interacciones sociales. Si esto no es posible se realizará de la forma más natural, atendiendo a las necesidades e intereses que va expresando el niño.

Nuestros juegos serán significativos y permitirán una generalización de nuevos aprendizajes.

¿Cómo pueden los logopedas evaluar y tratar las dificultades de alimentación y deglución que, a menudo se asocian con el autismo?

El logopeda también aborda las dificultades de alimentación en el desarrollo porque las mismas estructuras que intervienen en el proceso del lenguaje oral, son las que utilizamos para el proceso de alimentación. Además, el acto de alimentar implica obligatoriamente a dos personas, lo cual supone una situación de intercambio, y sabemos que la comunicación se basa en el intercambio.

Por tanto, recoger información por parte de la familia acerca de la alimentación del pequeño, así como observar dichas situaciones es el punto inicial de cualquier proceso evaluativo.

Esto nos permitirá valorar hasta qué punto están implicados los movimientos de estructuras orales en esas limitaciones y cómo se han establecido rutinas de interacción alimentador-alimentado, en las que podamos interpretar cualquier señal comunicativa disruptiva o funcional.

A partir de aquí necesitamos la colaboración de otros profesionales para conseguir un abordaje integral. El terapeuta ocupacional para la parte sensorial y el psicólogo para la conductual y emocional.

¿Cuáles son las mejores prácticas para trabajar con niños con autismo que tienen dificultades para participar en terapia, como la falta de atención o la resistencia a la interacción social?

En primer lugar, preparar un entorno seguro, organizado, predecible y agradable para el niño. Dejarle espacio, respetar el tiempo de adaptación al entorno y terapeuta de cada niño. Hay que destacar la importancia de colocarnos a la altura del niño siempre que queremos transmitir cualquier información.

Podemos realizar provocaciones con juguetes u objetos que sepamos que van a llamar su atención o, colocarnos nosotros mismos complementos que puedan ser de su interés (gafas, pegatinas, sombreros…).

Como no tenemos una varita mágica que nos permita realizar todo a la primera, tenemos que seguir probando diferentes situaciones para ver cuál de ellas llama la atención al niño y permite una interacción. En unas ocasiones se verá un interés rápidamente y en otras nos llevará más tiempo.

También, debemos tener claro que trabajamos con personas. Con algunas de ellas nos será muy fácil interactuar y con otras no seremos del todo compatibles.

¿Cómo puede el logopeda trabajar con los padres y educadores para mejorar la comunicación y la interacción social de los niños con autismo en el hogar y la comunidad?

En primer lugar, poder evaluar la distribución del espacio en el hogar. En muchas ocasiones, la cantidad de estímulos (juguetes…) que ofrecemos a la disposición del niño, implica una desorganización y una menor posibilidad de prestar atención a algo concreto. Por ello, es importante, orientar a la familia en cómo podemos colocar/organizar el espacio de tal forma que le permita poder establecer una petición de algo deseado, pueda adquirir autonomía en sus rutinas diarias…

De este modo, podemos acompañar a la familia en el uso e implementación de estrategias visuales (cómo y dónde colocarlas) y, también cómo vamos a trabajarlas con cada niño.

Dependiendo del grado de autismo que presente cada peque y en qué momento de desarrollo se encuentre, podemos ayudar a la elaboración de calendarios visuales, historias sociales (las cuales le van a permitir comprender ciertas situaciones sociales).

Y así acompañar a la familia en este proceso de comprensión y comunicación, conforme vayan necesitando (ya que supone un cambio y adaptación constante).

Lo que sí necesitamos cualquier profesional que trabaja con niños con TEA es un compromiso/ implicación familiar, ya que, como he comentado anteriormente, el trabajo se realizará a lo largo del día a día del niño y, el terapeuta, al menos en mi caso, no está presente en todo este período.