Entrevista a Nuria Polo Profesora, titular en Lingüística General de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
Todo el aparato vocal está condicionado por las características fisiológicas asociadas al sexo. Además, hombres y mujeres hablan de manera diferente como resultado de la influencia de las hormonas sexuales en la voz. Todas estas diferencias anatómico-fisiológicas, y hormonales, se reflejan en las propiedades acústicas de la voz. También la cultura influye en cómo se aprecia la voz de hombres y mujeres. sSegún Nuria Polo, “el saber popular cree que las mujeres hablan con mayores movimientos de su tono de voz, como exagerando su habla con subidas y bajadas innecesarias. Se considera así que la afectación, la exageración y la emoción es propia de la voz de las mujeres”. Pero ¿esto es cierto? Nuria Polo nos cuenta algunos mitos y creencias en determinadas épocas históricas sobre la voz de la mujer y lo que representa.
¿Qué caracteriza a la voz femenina con respecto a la masculina? ¿A qué se deben estas diferencias? ¿Por qué está influido?
Hombres y mujeres hablan de manera diferente como resultado de la influencia de las hormonas sexuales en la voz (Abitbol et al., 1999), ya que existen receptores de hormonas sexuales esteroideas (estrógenos, progesterona y testosterona) en las distintas subunidades de las cuerdas vocales (Kirgezen et al., 2017). Con la adolescencia, el rápido incremento de testosterona en los hombres acarrea un descenso pronunciado de la voz masculina (Jenkins, 1998).
También las voces de las mujeres se ven afectadas durante la adolescencia por la acción hormonal (Titze, 1989; Pedersen et al., 1990), pero debido a la complejidad del sistema reproductivo endocrino femenino, las voces de las mujeres también se ven afectadas a lo largo del ciclo menstrual (Lã et al., 2007), el embarazo (Lã et al., 2012) y la menopausia (Raj et al., 2009). De todas formas, aunque la acción hormonal interfiere en la voz, no existe correlación entre la habilidad lingüística de hombres y mujeres y las concentraciones de hormonales sexuales (Hassler et al., 1992) e igualmente la relación entre la memoria y el acceso a las palabras y su relación con las hormonas es controvertida (Kerschbaum et al., 2017). Esto quiere decir que las diferencias hormonales entre hombres y mujeres afectan a la voz, pero no al habla. O al menos no sabemos todavía cómo afectan al habla.
Pero no solo la acción hormonal determina estas diferencias entre sexos, sino que todo el aparato vocal está condicionado por las características fisiológicas asociadas al sexo en los humanos, y en otros mamíferos, cuyo tamaño es mayor en los hombres que en las mujeres (Roers et al., 2009): los hombres tienen un tracto vocal un 20% más largo (Vorperian et al., 2009), un cartílago tiroides un 40% más grande y unas cuerdas vocales un 35% más largas (Titze, 2000).
Como consecuencia, estas diferencias anatómico-fisiológicas, y hormonales, se reflejan en las propiedades acústicas de la voz: los hombres tienen una frecuencia fundamental (F0), lo que determina el tono de voz, más baja que las mujeres, casi una octava (Fitch, 1970; Klatt y Klatt, 1990; Traunmüller y Eriksson, 1994). Así, la media de la frecuencia fundamental en el habla es de 120 hercios (Hz) para los hombres y 210 Hz para las mujeres, especialmente en el caso de las lenguas occidentales (Traunmüller y Eriksson, 1994).
¿Qué es el rango tonal y por qué es mayor en los hombres?
Existe controversia sobre las diferencias en la melodía de las voces de hombres y mujeres. El saber popular cree que las mujeres hablan con mayores movimientos de su tono de voz, como exagerando su habla con subidas y bajadas innecesarias. Se considera así que la afectación, la exageración y la emoción es propia de la voz de las mujeres.
Estas subidas y bajadas se conocen especializadamente como rango tonal. El rango tonal es la diferencia entre los límites máximo y mínimo que puede alcanzar el tono de voz durante el habla. Si una voz tiene muchas bajadas y subidas, y una distancia mayor entre el tono máximo y el mínimo, su tono sonará melodioso, pero si sube y baja poco, oír esta voz resultará un poco aburrido y monótono.
Efectivamente, algunos estudios sostienen que las mujeres tienden a producir un rango tonal más amplio, con mayores bajadas y subidas desde su tono medio en una determinada emisión de habla. Sin embargo, Henton (1989, 1995) demostró que la variación del tono medio suele ser dos desviaciones típicas por encima o por debajo de la media de ese tono, independientemente de que sean hombres o mujeres, cuando se expresa el rango tonal en semitonos, e incluso expresada la variación en semitonos es algo mayor en hombres que en mujeres. Ahora bien, los estudios que han encontrado diferencias, mayor rango tonal en las mujeres que en los hombres, lo han hecho basándose en las medidas en hercios de producción vocal. Entonces, ¿por qué el rango tonal de las mujeres es mayor que el de los hombres si se mide en hercios, pero no en semitonos?
El hercio es la unidad de frecuencia y significa cuántos periodos ocurren por segundo de un fenómeno determinado. Si una voz femenina media es de 220 Hz significa que el ciclo del movimiento de las cuerdas vocales ocurre 220 veces en un segundo. La producción de la frecuencia fundamental o tono de voz se mide en hercios, cuya escala es lineal. Sin embargo, nuestro oído no percibe de la misma forma todas las frecuencias. En las frecuencias más altas del espectro se percibe peor la variación tonal y en frecuencias más bajas un pequeño cambio de tono se percibe muy bien, ya que la percepción humana del sonido se produce en una escala logarítmica. Perceptivamente la variación frecuencial se interpreta en forma de sonoridad (semitonos) y tonalidad (mels), cuyas escalas son logarítmicas, porque el oído interpreta las frecuencias de esta forma.
Así, Pépiot (2014) propone que si las mujeres producen un rango tonal más amplio, medido en hercios, es para alcanzar el mismo resultado perceptivo en términos de variación tonal que los hombres, porque su frecuencia natural es más alta que la de los hombres. Por eso, expresado el rango tonal en semitonos es similar entre ambos sexos, pero en hercios no, precisamente para conseguir este efecto similar en la percepción. Así que siempre que se vaya a comparar el tono de voz medio en diferentes rangos de frecuencias, por ejemplo, hombres vs. mujeres, se tiene que hacer en una escala logarítmica (Graddol, 1986: 228).
¿En qué influye a la hora de oír, entender o seguir un discurso?
Las mujeres pueden alcanzar posiciones vocálicas más extremas (abrir más la boca, adelantar más lengua, etc.), porque el mismo movimiento de la lengua en la misma cantidad de tiempo puede llegar más lejos al tener una boca más pequeña que los hombres. Como resultado, se podría producir un acoplamiento mayor entre los valores formánticos y los armónicos. Como consecuencia se produce un espacio acústico vocálico mayor, acorde con los valores de F0, más allá de la multiplicación de los formantes. El espacio mayor en las mujeres sería entonces producto de un conocimiento tácito de que su F0 más alto genera peor inteligibilidad, lo cual compensan produciendo diferencias acústicas exageradas entre las vocales (Munson, 2007). Esta distancia mayor entre vocales, unida a mantener la cualidad vocálica estable, es un correlato fonético de la claridad de habla.
Ahora bien, los espacios acústicos mayores precisamente se consideran el estándar y por tanto más conservadores (Bradlow, Torretta, y Pisoni, 1996). Además, Weirich y Simpson (2018) descubren que la percepción de la masculinidad se asocia acústicamente con espacios vocálicos más estrechos. Esto significa que los movimientos articulatorios que hacen las mujeres para aumentar la perceptibilidad de su habla se han asociado con rasgos conservadores y feminizados.
Las características que diferencian el timbre de hombres y mujeres, cómo articulan las consonantes y las vocales, se explican porque acústicamente el habla de las mujeres tiende a potenciar la perceptibilidad, especialmente en el caso del mayor espacio acústico en las vocales, reducida por la frecuencia fundamental aguda.
¿Qué factores se tienen en cuenta para investigar la voz de hombres y mujeres?
Tanto los biológicos, como los comunicativos. Los primeros dependen de los factores propios del cuerpo asociados a los sexos: hormonas, tamaños, etc. Entre los segundos, los factores de comunicación habituales descritos para cada sexo. El problema es que los primeros son más o menos innatos, pero los segundos dependen de la cultura, del grupo social al que se pertenezca, de la lengua que se habla, del registro, etc. Esto hace que sea muy complejo estudiar la voz.
¿Es cierto que el rango tonal varía por factores emocionales?
A pesar de que no existen diferencias en el rango tonal de hombres y mujeres como se ha explicado antes, está muy extendida la creencia de que el habla de las mujeres es emocional, variable, y que presenta un rango tonal exagerado. Además, también se ha asociado el tono de voz medio de las voces femeninas con percepciones desagradables o infantilizadas cuando es demasiado agudo, si supera los 260 Hz (Borkowska y Pawlowski, 2011). E, igualmente, a pesar de que la relación entre el timbre de las vocales y el tamaño del cuerpo no está probada (Johnson, 2005), las voces femeninas más agudas se asocian con cuerpos femeninos más pequeños (Collins y Missing, 2003). En resumen, sin ningún rasgo acústico que lo demuestre, se asocian las voces femeninas con rasgos negativos de afectación, emoción, tamaño pequeño, infantilismo o irritación.
¿La edad también influye?
Con la edad se desarrollan distintos síntomas asociados a la voz: poca proyección vocal, acortamiento de los tiempos fonatorios y ronquera. Como consecuencia, se encuentra mucha dificultad en hacerse oír en un ambiente ruidoso y eso influye en la calidad de vida del anciano porque son incapaces de comunicarse adecuadamente, lo cual aumenta el riesgo de aislamiento, al evitar cualquier tipo de situación social. E incluso puede ocurrir que el aspecto psicosocial del empeoramiento de la voz produce un estado depresivo en las personas mayores.
Desde un punto de vista acústico, hay diferencia entre las voces masculinas y las femeninas en cuanto a la frecuencia fundamental (F0) o tono de la voz. Las mujeres sufren una bajada importante, a veces hasta 75 Hz. Los cambios hormonales que se producen durante el proceso de la menopausia suelen ser los principales causantes de la bajada de la F0 en el caso de las voces femeninas (Cobeta et al., 2013: 193; Eichhorn et al., 2018). En cambio, en el caso de los hombres la voz va bajando paulatinamente hasta los 50 años aproximadamente momento en el cual comienza de nuevo a subir lentamente (Sataloff et al., 1997). Parece ser que a partir de los 50 años aproximadamente y según estos autores, comienza el proceso de presbifonía y es que vocalmente a partir de esa edad se inician los procesos de pérdida de la masa muscular y atrofia de los pliegues vocales y osificación de los cartílagos laríngeos.
En cuanto a otros parámetros acústicos de la voz, los formantes 1, 2, 3 y 4, que son los necesarios para la inteligibilidad de la voz, sufren los siguientes cambios: el F1 baja en ambos sexos, aunque la bajada es más acusada en el caso de la voz femenina, mientras que los formantes superiores, F2, F3 y F4, no sufren variaciones tan acusadas (Eichhorn et al., 2018). Respecto a las medidas de perturbación de la voz, que produce la percepción de temblor, ronquera y afonía en las voces de los ancianos, los valores de jitter, shimmer y HNR aumentan sensiblemente con la edad.
Y en el caso de las mujeres, además del envejecimiento, los potenciales efectos de la menopausia en la voz. Para averiguar más sobre ello, estamos llevando a cabo un proyecto en la UNED liderado por la doctora Filipa Lã.
¿Cuáles son los principales mitos o falsas ideas que existen referidos a la voz de los hombres y mujeres?
La voz y el habla de las mujeres se han definido como deficitarias o dependientes en relación con la del hombre. Al igual que otros atributos o comportamientos de la mujer, la voz es algo que también remite a la otredad. La connotación lingüística negativa de cada época o sociedad siempre se atribuye a la mujer. Por ejemplo, en el siglo XVIII los cambios fónicos eran vistos como corrupción de la lengua, pues son las mujeres las que los inducen; en el siglo XX la elocuencia es un rasgo valorado, pues son las mujeres las que carecen de ella y su habla es vacía.
Los estereotipos vocales que se han asociado a la mujer concuerdan con el resto de la imagen que se proyecta sobre esta: la voz femenina es bonita (sexy) afectada/emocional/exagerada, infantilizada, sumisa, insegura, débil (no puede ser líder/autoritaria) y molesta. Todos adjetivos negativos o al servicio/relación de las voces masculinas.
¿De dónde surgen estos mitos o falsas creencias?
- Bonita/sexy/femenina: las voces femeninas tienen la desventaja de que al ser más agudas se perciben peor. Parece que las mujeres utilizan, sin saberlo, estrategias de compensación: ampliar el espacio de las vocales, más extremas i-a-u. Si esto lo hacen todas las mujeres se ha asociado con rasgos de femineidad y con lo conservador.
- Emocional/exagerada: por supuestas variaciones mayores del tono. No es cierto, pues no hay diferencias en el rango tonal (valores máximos y mínimos del tono) entre hombres y mujeres.
- Afectada: La nasalización se produce en una zona de frecuencias bajas, como los tonos de hombres y mujeres son diferentes, la nasalización afecta de manera distinta a voces de hombres y mujeres. Quizás esta sea la explicación de que a la voz de las mujeres sea percibida como nasalizada, afectada.
- Infantilizada: como las voces son más agudas se acercan más a las de los niños o como tradicionalmente las madres cuidaban de los hijos usaban solo ellas el tono de voz típico del habla dirigida a los bebés. ¿Esto significa que sus voces son infantiles?
- Irritante/molesta: Es verdad, que voces demasiado agudas son molestas, pero eso no es lo habitual. Que las mujeres hablan demasiado sin decir nada, y los estudios no demuestran que las mujeres hablen más.
- Sumisa/conservadora/educada: el ámbito doméstico sin relaciones con el exterior ha sido el espacio reservado para las mujeres y se valoraba su buena educación. De esta forma su habla tiene que ser tradicional y conservadora (formas de mayor prestigio). A los hombres se les permite hablar de manera incorrecta o vulgar, pero no así a las mujeres, de las que se espera que sean educadas, sumisas y correctas. Por eso, se ha asociado hablar despacio con la femineidad, pero la tasa de habla no varía entre hombres y mujeres.
En estudios que comparan los cambios en las lenguas, las mujeres suelen adoptar los sonidos nuevos antes que los hombres. Una de las teorías que se propone para explicar esto es que las mujeres promueven los cambios que mejor se adaptan a su anatomía, para que se perciban mejor.
- Insegura/débil: Se ha dicho que las mujeres utilizan actos de habla indirectos, más preguntas de confirmación, dejan los tonos suspendidos o realizan más finales ascendentes. A igual de condiciones no hay diferencias de comunicación entre hombres y mujeres.
Pero, el hecho de ser un hombre es suficiente para dotar de poder al interlocutor, es decir, la voz de los hombres es enérgica, fuerte y grave, luego, una voz que transmita poder (éxito, competencia, confianza) debe ser enérgica, fuerte y grave. Y la de las mujeres no es así. Las mujeres hacen depender su éxito individual y profesional en asimilar los rasgos masculinos. Así líderes políticos, directivos, incluso en la radio, deben tener voces graves, independientemente de que sea mujeres. Los hombres hablan más en contextos formales, en público, donde la elocuencia es valorada y es símbolo de poder y estatus. En estos mismos contextos, ocupan los turnos de palabra durante más tiempo e interrumpen más.
A las mujeres se les ha dicho que sus hábitos vocales son inapropiados o irritantes y ellas lo han aceptado, por lo que tratan de normalizarlos hacia el estándar masculino. (Ej. Margaret Thatcher 46 Hz).
¿Qué investigaciones sobre la voz destacaría?
Las de Johan Sundberg, Ingo Titze, Filipa Lã, Marco Guzman, entre muchos otros investigadores.
¿Cuáles son los retos en investigación de la voz?– Trabajos de calidad con metodología objetiva siguiendo el método experimental.
– Leer mucho y seguir aprendiendo sobre voz.
– Conocer y divulgar el conocimiento sobre la voz.
– Planes de estudios en los grados con asignaturas específicas sobre voz.



