Deglución Atípica, qué es y posibles causas

La deglución es un acto tan cotidiano que rara vez nos detenemos a pensar en él. Desde el primer sorbo de leche al nacer hasta cada comida que disfrutamos a lo largo de nuestra vida, tragar es un proceso complejo y coordinado.

Sin embargo, en ocasiones, este mecanismo puede desviarse de su patrón habitual, dando lugar a lo que conocemos como deglución atípica o disfuncional. Lejos de ser un mero capricho, esta alteración puede tener implicaciones significativas en la salud bucodental, la fonación e incluso la estética facial.

¿Qué es la Deglución Atípica?

La deglución atípica se define por la persistencia de un patrón deglutorio infantil o inmaduro más allá de la edad en que debería haberse establecido el patrón adulto (generalmente alrededor de los 5 o 6 años). En una deglución normal o madura, la lengua se posiciona en el paladar al tragar, ejerciendo una presión adecuada. Por el contrario, en la deglución atípica, la lengua tiende a protruir o empujar contra los dientes incisivos, los laterales o incluso entre ellos.

Este empuje constante de la lengua, si bien sutil, ejerce una fuerza considerable sobre las estructuras dentales y óseas a lo largo del tiempo, comparable a la presión que ejercen los aparatos de ortodoncia.

Señales que indican una posible Deglución Atípica

Identificar una deglución atípica puede no ser sencillo a simple vista, ya que el acto de tragar es tan rápido. No obstante, existen diversas señales y síntomas que pueden alertarnos sobre su presencia:

  • Problemas de oclusión: Una de las consecuencias más comunes es la maloclusión dental. El empuje lingual constante puede provocar una mordida abierta anterior (los dientes superiores e inferiores no contactan al cerrar la boca), una mordida cruzada o un adelantamiento de los incisivos superiores.
  • Dificultades en la articulación del habla: La posición incorrecta de la lengua afecta directamente la producción de ciertos fonemas, especialmente aquellos que requieren el contacto lingual con el paladar o los dientes, como la «s», «z», «d», «t», «n» y «l». Esto puede manifestarse como un sigmatismo (ceceo) o una articulación imprecisa.
  • Alteraciones faciales: A largo plazo, la deglución atípica puede influir en el desarrollo de la estructura facial. Se pueden observar labios entreabiertos, dificultad para mantener la boca cerrada en reposo, o un aspecto más alargado de la cara.
  • Ruidos al tragar: En algunos casos, la persona puede hacer ruidos característicos al tragar, como chasquidos o burbujeos, debido a la entrada de aire.
  • Hábitos orales asociados: Es común que la deglución atípica esté acompañada de otros hábitos orales disfuncionales, como la succión digital (chuparse el dedo), el uso prolongado del chupete o la respiración bucal.

Causas y factores contribuyentes

La deglución atípica rara vez tiene una única causa, sino que es el resultado de una combinación de factores:

  • Hábitos orales prolongados: Como se mencionó, la succión del pulgar o el uso excesivo del chupete pueden mantener un patrón de deglución infantil.
  • Problemas respiratorios: La respiración bucal crónica, a menudo causada por adenoides o amígdalas grandes, alergias o asma, impide que la lengua se posicione correctamente en el paladar, favoreciendo el empuje anterior.
  • Anomalías anatómicas: Un frenillo lingual corto (anquiloglosia) puede limitar el movimiento de la lengua e impedir su elevación adecuada.
  • Factores genéticos: Aunque menos común, en algunos casos puede existir una predisposición genética.
  • Falta de estimulación en la infancia: Una alimentación predominantemente líquida o blanda durante mucho tiempo puede no proporcionar la estimulación necesaria para el desarrollo de una deglución madura.

El rol fundamental del logopeda en la Deglución Atípica

El diagnóstico y tratamiento de la deglución atípica son fundamentales para prevenir y corregir sus consecuencias. Aquí es donde la figura del logopeda juega un papel crucial. Tras una evaluación exhaustiva que incluye la observación de la deglución, la valoración de las estructuras orofaciales y el análisis del habla, el logopeda diseñará un plan de intervención individualizado.

Este plan de tratamiento se centra en la reeducación de la función deglutoria y puede incluir:

  • Ejercicios de praxias orofaciales: Para fortalecer y mejorar la movilidad de los músculos de la lengua, labios y mejillas.
  • Reeducación del patrón deglutorio: Mediante técnicas específicas, se enseña al paciente a posicionar correctamente la lengua durante la deglución, evitando el empuje.
  • Coordinación con otros profesionales: Es frecuente que el logopeda trabaje en conjunto con ortodoncistas, odontopediatras, otorrinolaringólogos e incluso fisioterapeutas, para abordar todas las facetas del problema. La ortodoncia puede corregir las maloclusiones ya establecidas, mientras que el logopeda asegura que el patrón deglutorio se normalice para evitar recidivas.

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