motricidad orofacial

Cómo intervienen los logopedas en los problemas de motricidad orofacial en los niños

¿Sabíais que los logopedas podemos trabajar con un bebé prematuro al que le está costando succionar? ¿O con un niño que respira por la boca? ¿O con uno que no consigue masticar? La labor de los logopedas sigue siendo muy desconocida tanto para la sociedad como para el resto de profesionales sanitarios. Cuando hablo con familias o profesionales sobre algunas dificultades que pueden tener los más pequeños de la casa, su respuesta es “Ah, ¿pero esto se puede trabajar?” o “¿esto lo hacen los logopedas?”. Es por ello que, aprovechando que hoy es 17 de febrero y es el día Mundial de la Motricidad Orofacial, quería dar a conocer esta especialidad y en qué podemos ayudar los logopedas.

motricidad orofacial

Por Estefanía Rodríguez Sanz, logopeda infantil especializada en Terapia Orofacial y Miofuncional en la Unidad de Rehabilitación Infantil del Hospital Beata María Ana.

La Terapia Orofacial y Miofuncional es una especialidad que se encarga de evaluar, prevenir y atender los aspectos estructurales y las funciones de la esfera orofacial, es decir, la succión, la deglución, la masticación, la respiración, la mímica facial, la articulación de los sonidos, el habla…

Los logopedas atendemos alteraciones o problemas desde el nacimiento hasta la edad adulta. De hecho, es muy importante la especialización y la formación en cada etapa de la vida y las dificultades que en ellas nos podemos encontrar.

No es lo mismo trabajar en la infancia que con un adulto. Las características propias, la edad y las dificultades son diferentes, y el abordaje también. Es por ello, que los logopedas debemos especializarnos en motricidad orofacial y en la población con la que vamos a trabajar.

¿En qué te puede ayudar el logopeda especialista en motricidad orofacial?

Algunos ejemplos de dificultades de motricidad orofacial en niños que los logopedas podemos atender y en las que es importante un abordaje temprano para minimizar las repercusiones futuras son los siguientes:

  • Dificultades en la succión. Es el caso de bebés prematuros o prematuros tardíos a los que les está costando la succión, por la inmadurez y/o las dificultades para realizar una succión coordinada y eficaz. En muchas ocasiones la falta de atención especializada deriva en una necesidad de alternativas a la lactancia y provoca que esos primeros momentos de vida del niño sean complicados tanto para él como para la familia (falta de ganancia de peso, tomas muy largas, abandono de la lactancia materna…).
  • Problemas de masticación. Ocurre cuando a los niños les está costando adquirir la masticación. Los padres han probado todas las estrategias que se les ha ocurrido (le dejo sin comer, le doy sólo lo que quiere, le pongo los dibujos…). Se vive como “es que sólo come lo que le apetece”. Las dificultades en el paso a la masticación son muy frecuentes, y hacen que los niños no acepten las consistencias más complicadas, pero en ocasiones, sí las que son más fáciles de masticar, como las galletas, los gusanitos, el queso fresco… en las que no es necesaria una masticación como la que realiza el adulto.
  • Problemas de babeo. Es esperable que los bebés babeen en algún momento de los primeros meses de vida. Pero, cuando este babeo se mantiene de forma excesiva más allá del año de vida, las familias suelen consultar al pediatra, al otorrino o al odontopediatra, y ante la ausencia de una causa médica que justifique esta situación, la indicación es esperar. Pero esperar no lo soluciona y es necesario valorar qué está ocurriendo y llevar a cabo alguna estrategia que ayude en este aspecto.
  • Respiración por la boca. Hay niños que son respiradores orales (que respira por la boca) con la lengua siempre abajo y que presenta una mordida alterada, es decir, que la colocación de los dientes no es la óptima. Lo ideal en este punto es un trabajo conjunto con odontopediatría, con el fin de corregir la mordida, pero también la función, es decir, conseguir una respiración nasal y una correcta colocación de la lengua y los labios que haga que el tratamiento sea lo más óptimo posible, disminuyendo las posibilidades de recidiva.
  • Dificultades en la correcta emisión de los sonidos del habla, que tiene como repercusión que no se entienda lo que quiere decir, con la frustración que esto conlleva y el impacto a nivel social y escolar que puede tener.

En ocasiones, muchas de estas dificultades pasan desapercibidas o no se les da la importancia que tienen. Pero, cuanto antes se identifiquen y más precoz sea su atención, menor repercusión futura tendrán.

Atención precoz para un tratamiento más eficaz

Además, la atención precoz facilita la intervención consiguiendo cambios más rápidos y sencillos que cuando los hábitos o las dificultades están más instaurados. Debemos considerar que el niño está en pleno desarrollo y que la adquisición incorrecta de algunas de las funciones puede repercutir negativamente en el resto de su desarrollo. Por ejemplo, un niño que no consigue masticar puede ver limitada la variedad de alimentos que toma o la posibilidad de ir a excursión o a un cumpleaños, afectando a sus relaciones sociales.

Es por ello que, ante la sospecha de una dificultad en alguno de los aspectos relacionado con la esfera orofacial, se recomienda acudir a un logopeda especializado en Terapia Orofacial y Miofuncional que valore la situación y ponga en marcha aquella intervención que sea necesaria de forma precoz y específica.

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