Apraxia, qué es y tipos

La capacidad de comunicarnos de manera fluida y coherente a través del habla es un proceso complejo que damos por sentado. Sin embargo, para las personas que padecen apraxia, esta tarea fundamental se convierte en un desafío diario.

La apraxia es un trastorno neurológico que afecta a la capacidad de realizar movimientos voluntarios y aprendidos, a pesar de que los músculos están físicamente intactos. Dentro de la logopedia, una de las formas más relevantes de este trastorno es la Apraxia del Habla.

¿Qué es la Apraxia? 

La apraxia, en términos generales, es una alteración motora de alto nivel. Una persona con apraxia sabe lo que quiere hacer (por ejemplo, encender una cerilla, atarse los cordones o hablar), pero su cerebro no es capaz de enviar las órdenes o la secuencia de movimientos correctos a los músculos para ejecutar esa acción.

En el contexto de la comunicación, la Apraxia del Habla (AH) es un trastorno de la programación o planificación motora del habla. Esto significa que las áreas cerebrales responsables de traducir los pensamientos lingüísticos en una secuencia de movimientos precisos de la lengua, los labios, el paladar y la laringe están dañadas o no funcionan correctamente. 

Es decir, no es un problema de debilidad muscular (como la disartria) ni de conocimiento del lenguaje (como la afasia), sino una dificultad en la secuenciación y organización de los movimientos articulatorios.

Tipos de Apraxia del habla

La Apraxia del habla se puede manifestar de dos formas principales, según el momento de su aparición:

  • Apraxia Adquirida del Habla (AAH): Afecta principalmente a adultos y se produce como resultado de una lesión cerebral ya sea por un accidente cerebrovascular (ictus), un traumatismo craneoencefálico, un tumor o enfermedades neurodegenerativas.
  • Apraxia del Habla Infantil (AHI) o Dispraxia Verbal: Es un trastorno del neurodesarrollo que aparece en la infancia. Se caracteriza por una dificultad para aprender a planificar los movimientos del habla. A menudo se le conoce como un trastorno del sonido del habla de base neurológica.

Es importante mencionar también la Apraxia Oral o Bucofacial, que es la dificultad para realizar movimientos no verbales a voluntad con la cara, la boca, la lengua y la laringe (como sonreír, lamerse los labios o soplar). Esta suele coexistir con la Apraxia del Habla, ya que ambas implican un deterioro en los movimientos orofaciales.

Síntomas clave de la Apraxia del habla

Aunque los síntomas pueden variar en gravedad y manifestación, existen características distintivas que un logopeda identifica para el diagnóstico:

  • Errores Inconsistentes: Es el rasgo más definitorio. La persona puede pronunciar una palabra correctamente una vez e inmediatamente después tener dificultades para repetirla, produciendo errores diferentes en cada intento (ej. decir «tasa», «casa» y «táza» en tres intentos de decir «casa»).
  • Lentitud en el habla: La producción del lenguaje es más lenta y con pausas prolongadas entre sílabas y palabras, como si estuvieran forzando cada sonido.
  • Alteración en la Prosodia: El ritmo, el acento y la entonación del habla son anormales, lo que a veces puede dar la impresión de un «acento extranjero» (disprosodia).
  • Mayor dificultad con palabras largas: A medida que aumenta la complejidad (mayor número de sílabas o fonemas complejos), la dificultad y el número de errores se incrementan.

El papel crucial de la Logopedia en el tratamiento

La Apraxia del habla, ya sea adquirida o infantil, requiere una intervención logopédica intensiva y especializada. El tratamiento se centra en la reprogramación de la secuencia de movimientos necesarios para el habla:

  • Entrenamiento Motor-Articulatorio: Se utilizan técnicas para ayudar al paciente a «sentir» y «ver» los movimientos correctos. El logopeda modela los sonidos y pide al paciente que observe y practique movimientos específicos, pasando de la práctica de sonidos sencillos a sílabas, palabras y frases.
  • Enfoque de la Repetición Intensiva: Dada la naturaleza del problema (planificación motora), la repetición constante y estructurada de palabras y frases es fundamental para automatizar las secuencias de movimientos.
  • Uso de Pistas Sensoriales: El logopeda puede emplear pistas táctiles (tocar la cara o boca del paciente para guiar la colocación), visuales (observación en el espejo) y auditivas (escuchar la producción correcta).
  • Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC): En casos graves donde el habla es ininteligible, el logopeda puede introducir el uso de sistemas alternativos (como tabletas o tableros de comunicación) para asegurar que el paciente pueda comunicarse de manera efectiva mientras progresa en la terapia.

La detección temprana y la intervención constante por parte de un logopeda son la clave para mejorar significativamente la calidad de vida y la capacidad comunicativa de las personas con apraxia.

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