El Colegio de Logopedas de Madrid inicia una campaña de divulgación sobre la importancia de la figura del logopeda

  • Este profesional sanitario atiende patologías de habla, voz, audición, lenguaje, comunicación y funciones orales no verbales
  • Su trabajo multidisciplinar mejora la calidad de vida de las personas en todas las etapas de la vida
  • La campaña se vehiculará, a través de dos historias reales, en la web y redes sociales del Colegio, así como en publicidad en autobuses

Madrid, 23 de mayo de 2022.- El Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM) lanza una campaña para concienciar a la sociedad de la importancia y las funciones que realiza la figura del logopeda. En el imaginario colectivo existe la idea que este profesional sanitario únicamente se centra en enseñar a hablar de forma correcta, cuando en realidad atiende una gran variedad de patologías presentes en un amplio espectro de edades (desde niños, pasando por adultos, hasta llegar a personas mayores).

Son múltiples las situaciones que requieren de un profesional de la logopedia, pero los pacientes no recurren a este especialista sanitario por desconocimiento de las numerosas posibilidades de mejora que pueden obtener y cómo su intervención puede mejorar la calidad de vida.

A través de la web (colegiologopedasmadrid.com) y de sus redes sociales, así como mediante una campaña de publicidad de autobuses, el Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid acercará la realidad de los logopedas, cuyo cometido va mucho más allá de lo que la mayor parte del público cree.

Los logopedas son graduados universitarios con conocimientos en ámbitos tan diversos como el sanitario, biológico, psicológico, lingüístico, educativo y metodológico, para intervenir en alteraciones del habla, voz, audición, lenguaje, comunicación y funciones orales no verbales (masticación, respiración, deglución, etc.). Se encargan de diagnosticar, orientar y tratar todo este amplio tipo de casuísticas para mejorar la calidad de vida de las personas tratadas.

La campaña se centra en dos casos reales de personas que sufren trastornos y que han sido tratados por logopedas. En estos testimonios, los pacientes relatan cómo llegaron a la consulta del logopeda y por qué, sus emociones y experiencia en la intervención, así como sus expectativas con la terapia.

Lu Vives, aprender a vivir con afasia tras sufrir un ictus

Hace cuatro años, trabajando de noche en casa, sufrió un ictus, cuyas lesiones cerebrales le provocaron afasia (trastorno del lenguaje que se caracteriza por la incapacidad o la dificultad para comunicarse a través del habla, la escritura o la mímica).

Ya ingresada en el centro médico, inició un intenso trabajo que “me ayudó no solo con las palabras, sino a valerme por mí misma”. La logopeda del hospital lo tuvo claro desde el primer momento: “Me dijo: no. Tienes que ir a las tiendas tú sola, al hospital tú sola. Si quieres ir con otras personas, hablas tú. El logopeda no solo te enseña a decir las palabras mejor, si no que te enseña a hacerte a ti”.

La receta de Lu para comunicarse con el mundo pasa por hablar, talleres con logopedas y la música, porque como ella sostiene “mi cabeza tarda más. Tienes que hablar mucho e ir al logopeda que te hará hablar mejor. La música te ayuda también, porque tiene otros ritmos que te permiten hablar bien”.

 Enrique Valero, superar la deglución atípica para mejorar su calidad de vida

Este estudiante de 2º de bachillerato se debate entre estudiar matemáticas o ingeniería de las energías tras superar la selectividad. Hace un año y medio, en el dentista, le indicaron que no tragaba correctamente, hecho que le provocaría, en un futuro, que la mordida se desplazara hacia delante. Para corregirlo, empezó a ir al logopeda y le diagnosticaron deglución atípica (colocación inadecuada de la lengua en el momento de tragar el alimento). 

Con el paso de las sesiones con el logopeda sostiene que “he mejorado mucho y esto me ha ayudado en la respiración y a tragar correctamente”. Echando la vista atrás ha entendido muchos de sus comportamientos previos: “Alguna anécdota que me contaron mis padres, que posteriormente me confirmó el logopeda es que, por tener deglución atípica, me chupaba muchísimo los puños, los dedos y también las mangas de las sudaderas y las capuchas”.

Tras cambiar la forma de comer -ha modificado la manera de tragar, de posicionar la lengua- incluso ha mejorado su postura corporal (antes estaba siempre encogido y ahora va más erguido y respira de forma más eficiente). El tratamiento ha desembocado en una cascada de mejoras: aumento del rendimiento deportivo –al respirar mejor y cansarse menos- y un sueño más placentero –ya no se despierta con dolor de garganta por las mañanas.

Estos dos ejemplos de superación, gracias al apoyo de un logopeda, muestran claramente que este profesional especializado, graduado universitario, puede mejorar la calidad de vida de las personas a lo largo de toda su trayectoria vital.