Bilingüismo

Bilingüismo y desarrollo del lenguaje infantil: mitos y realidades

«Si le hablas en dos idiomas se va a hacer un lío» es una de las frases que más veces escuchan las familias que crían a sus hijos en un entorno bilingüe. Muchos padres llegan a las consultas de logopedia preocupados porque su hijo mezcla palabras de dos idiomas, tarda algo más en empezar a hablar o parece «confundido» con tanta lengua a su alrededor. Sin embargo, la evidencia científica acumulada durante décadas ofrece una visión mucho más tranquilizadora, y también más precisa, sobre lo que realmente supone crecer en un entorno bilingüe. Este artículo repasa los mitos más extendidos sobre el bilingüismo infantil y explica qué es esperable en el desarrollo del lenguaje de estos niños.

Qué significa que un niño sea bilingüe

Antes de entrar en los mitos, conviene aclarar que el bilingüismo infantil puede darse de formas muy distintas. Existe el bilingüismo simultáneo, en el que el niño está expuesto a dos idiomas desde el nacimiento o desde los primeros meses de vida, habitualmente porque cada progenitor le habla en una lengua diferente o porque en casa se utiliza un idioma y en el entorno escolar otro. También existe el bilingüismo secuencial o sucesivo, en el que el niño adquiere primero una lengua materna y, más adelante, normalmente al entrar en la escuela, se incorpora a un segundo idioma.

Ambas situaciones son completamente distintas desde el punto de vista del desarrollo, y es importante tenerlo en cuenta, ya que un niño con bilingüismo secuencial que acaba de empezar el colegio en un idioma nuevo puede mostrar, de forma totalmente esperable, un periodo de silencio o de menor producción oral mientras se familiariza con la nueva lengua.

Mito 1: el bilingüismo provoca retraso del lenguaje

Este es, con diferencia, el mito más extendido y también uno de los que más preocupación genera en las familias. La evidencia científica actual es clara en este sentido: crecer en un entorno bilingüe no es, por sí mismo, una causa de retraso del lenguaje. Los niños bilingües siguen las mismas etapas del desarrollo lingüístico que los niños monolingües, alcanzando los principales hitos, como las primeras palabras o las primeras combinaciones de dos palabras, en rangos de edad similares.

Lo que sí ocurre, y esto es clave para entender muchas de las preocupaciones familiares, es que el vocabulario de un niño bilingüe suele distribuirse entre los dos idiomas. Esto significa que si se cuentan únicamente las palabras que dice en un solo idioma, el número puede parecer más bajo que el de un niño monolingüe de la misma edad, pero si se suma el vocabulario total en ambas lenguas, la cantidad de conceptos que el niño es capaz de expresar suele ser equivalente, e incluso en ocasiones superior.

Mito 2: mezclar idiomas es señal de confusión

Es muy habitual que los niños bilingües, especialmente entre los dos y los cuatro años, mezclen palabras o estructuras de ambos idiomas dentro de una misma frase, un fenómeno que en el ámbito científico se conoce como alternancia de código o code switching. Durante muchos años se interpretó este comportamiento como un signo de confusión lingüística, pero las investigaciones actuales han demostrado que se trata, en realidad, de una estrategia comunicativa completamente normal y, en muchos casos, incluso sofisticada.

Los niños bilingües suelen recurrir a esta alternancia cuando no conocen todavía una palabra concreta en uno de los idiomas, cuando quieren enfatizar algo, o simplemente porque han aprendido que las personas con las que hablan entienden ambas lenguas. A medida que crecen y su dominio de los dos idiomas se consolida, esta mezcla tiende a disminuir de forma natural, especialmente si cada idioma se asocia de forma consistente a una persona, un contexto o un momento del día.

Mito 3: es mejor centrarse en un solo idioma hasta que el niño lo domine bien

Otra recomendación que muchas familias reciben, a veces incluso por parte de profesionales sin formación específica en bilingüismo, es la de abandonar temporalmente uno de los idiomas si el niño muestra alguna dificultad de lenguaje, bajo la creencia de que así se «aligera la carga» y se facilita el aprendizaje.

Sin embargo, esta recomendación no está respaldada por la evidencia y, en muchos casos, puede resultar contraproducente. Eliminar un idioma del entorno del niño no acelera el desarrollo del otro, y además puede tener consecuencias negativas en el ámbito familiar, afectivo e identitario, especialmente si ese idioma es la lengua materna de uno de los progenitores o el vínculo con otra parte de la familia, como los abuelos. La recomendación general, avalada por logopedas y especialistas en desarrollo infantil, es mantener la exposición a ambos idiomas, salvo indicación específica de un profesional tras una valoración individualizada.

Mito 4: si un niño bilingüe tiene dificultades de lenguaje, es solo por el bilingüismo

Este es quizás el mito más importante de aclarar, porque puede generar retrasos innecesarios en la detección de un problema real. Cuando un niño bilingüe presenta dificultades de lenguaje significativas, que van más allá de lo esperable en el proceso de adquisición de dos idiomas, el bilingüismo no debe utilizarse como explicación automática ni como excusa para «esperar a ver qué pasa».

Los niños bilingües pueden presentar, igual que los monolingües, trastornos del lenguaje, y de hecho la prevalencia de estos trastornos es similar entre población bilingüe y monolingüe. La diferencia está en que, en los niños bilingües, la valoración logopédica debe ser especialmente cuidadosa, analizando el desarrollo del niño en ambos idiomas y no solo en uno de ellos, para no confundir un patrón normal de adquisición bilingüe con un trastorno real, ni tampoco al revés, atribuir al bilingüismo unas dificultades que en realidad tienen otro origen.

Qué es esperable en el desarrollo del lenguaje bilingüe

Existen algunos patrones que suelen considerarse normales dentro del proceso de adquisición bilingüe y que no deben generar alarma en las familias:

  • Un vocabulario algo menor en cada idioma por separado, aunque equivalente al sumar ambas lenguas.
  • Periodos de alternancia de código, especialmente en los primeros años.
  • Cierta preferencia por uno de los dos idiomas, en función de con quién y en qué contexto se utilice más.
  • Un periodo de silencio o de menor producción oral en el idioma nuevo, en los casos de bilingüismo secuencial, que puede durar varios meses tras la incorporación a ese nuevo entorno lingüístico.
  • Algunas transferencias entre idiomas, como aplicar reglas gramaticales de una lengua a la otra, algo que suele corregirse de forma progresiva con la exposición continuada.

Señales que sí conviene valorar en un niño bilingüe

Al margen de estos patrones esperables, existen señales que conviene comentar con un logopeda, independientemente de que el niño esté expuesto a uno o a varios idiomas:

  • Dificultades de comunicación que están presentes en ambos idiomas por igual, y no solo en el que domina menos.
  • Un vocabulario muy limitado incluso al sumar ambas lenguas.
  • Dificultades importantes de comprensión, más allá de las esperables por el proceso de aprendizaje de un nuevo idioma.
  • Problemas para relacionarse o comunicarse con otros niños que van más allá de la barrera idiomática.
  • Antecedentes familiares de trastornos del lenguaje o del neurodesarrollo.
  • Ausencia de progreso claro en la comunicación a pesar del paso del tiempo y de una exposición adecuada a los idiomas.

Beneficios del bilingüismo en el desarrollo infantil

Más allá de desmentir los mitos, es importante destacar que la investigación ha identificado también numerosos beneficios asociados al bilingüismo, especialmente en el ámbito cognitivo. Los niños bilingües suelen desarrollar con mayor facilidad ciertas habilidades de control atencional y flexibilidad cognitiva, ya que su cerebro está constantemente gestionando y alternando entre dos sistemas lingüísticos. También tienden a mostrar, con el tiempo, una mayor conciencia metalingüística, es decir, una mayor capacidad para reflexionar sobre el propio lenguaje, algo que puede resultar beneficioso más adelante en el aprendizaje de la lectoescritura y de nuevos idiomas.

Cómo pueden ayudar las familias

Para favorecer un desarrollo bilingüe saludable, resulta útil mantener una exposición rica y significativa a ambos idiomas, evitando limitarse a la simple traducción y favoreciendo en su lugar experiencias reales de comunicación en cada lengua. También ayuda mantener cierta consistencia, asociando por ejemplo cada idioma a una persona o a un contexto concreto, leer cuentos y cantar canciones en los dos idiomas, y sobre todo, evitar la presión o la corrección constante, ya que el objetivo principal en los primeros años es que el niño disfrute comunicándose, en cualquiera de sus lenguas.

Cuándo acudir a un logopeda

Si tienes dudas sobre el desarrollo del lenguaje de tu hijo en un entorno bilingüe, lo más recomendable es acudir a un logopeda con experiencia en el abordaje de población bilingüe, capaz de valorar el desarrollo comunicativo del niño en el conjunto de sus lenguas y no solo en una de ellas. Esta valoración especializada permite diferenciar con precisión lo que forma parte de un proceso normal de adquisición bilingüe de lo que podría ser un trastorno del lenguaje real que requiere intervención.

Desde el Colegio Profesional de Logopedas de Madrid contamos con un listado de profesionales colegiados con experiencia en el desarrollo del lenguaje infantil, a quienes se puede acudir para resolver dudas y valorar la evolución comunicativa de los niños que crecen en entornos bilingües.

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