- El frenillo lingual corto afecta a la movilidad de la lengua, lo que dificulta la extracción de la leche y una lactancia eficaz
- Un protocolo hospitalario e incluso una formación en los/as pediatras de Atención Primaria facilitaría la detección y un comienzo en la maternidad más tranquilo
- El tratamiento de rehabilitación con logopedia permite compensar las limitaciones de movilidad de la lengua
Madrid, 4 de agosto de 2023.- La leche materna es el mejor alimento para el bebé durante los primeros meses de vida. Sin embargo, no siempre se quiere o se puede cumplir con esta indicación. En España, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de lactancia materna exclusiva o mixta a los seis meses es del 46,95 %. Hay mujeres que tienen que abandonar antes de estos seis meses la lactancia por condicionantes labores, pero también porque la lactancia no siempre resulta natural y sencilla. Hay casos en los que el proceso no es efectivo, y es entonces cuando se requiere de un acompañamiento experto que no siempre se tiene al alcance.
Uno de los factores que dificultan la lactancia materna es la anquiloglosia o frenillo lingual corto, es decir, cuando el bebé tiene la lengua anclada o sujeta al suelo de la boca. Según Silvia Romanillos, logopeda pediátrica, asesora de lactancia y miembro del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM), entre un 1,7% y un 4,8% de los recién nacidos tiene frenillo lingual corto o anquiloglosia. Esto puede impedir o dificultar (según sea el tipo de frenillo) la movilidad suficiente para mamar de manera placentera y eficaz y puede tener consecuencias perjudiciales para el bebé y también para la madre.
La principal afectación para el lactante es que no aumenta de peso, ya que la succión es ineficaz, y debido a ello, no se produce una estimulación adecuada y la producción de leche de la madre es escasa. Pero también son frecuentes las regurgitaciones, gases y cólicos. En el caso de la madre, además de dolor, grietas, mastitis, infecciones bacterianas, cuando esta situación no es diagnosticada a tiempo, puede provocar desesperación, inseguridad y frustración y, como consecuencia, un abandono precoz de la lactancia, incluso en mujeres que están muy comprometidas con la lactancia materna. Por esto, en la Semana Mundial de la Lactancia Materna, el CPLCM advierte de que la detección del frenillo lingual corto aumentaría la tasa de lactancia materna y acabaría con la incertidumbre y el malestar de las madres que no entienden por qué no está funcionando un proceso tan natural como dar el pecho.
“Lamentablemente, en España, no existen protocolos de detección del frenillo lingual en la mayoría de los hospitales. Y los profesionales sanitarios de atención primaria tampoco suelen tener mucha formación al respecto. Así que no se detecta a no ser que sea muy evidente de manera visible, es decir, que el frenillo se inserte prácticamente en el ápice de la lengua, y esto supone preocupación y malestar durante las primeras semanas y, a veces meses, lo que puede acabar en el abandono de la lactancia”, explica Silvia Romanillos.
Intervención del logopeda
Uno de los campos profesionales del logopeda es precisamente la valoración e intervención en los sistemas y procesos implicados en la alimentación en todas las etapas de la vida. Por lo tanto, tiene un papel fundamental en la detección del frenillo lingual corto. Por eso, acudir a estos especialistas en recomendable “cuando haya una alteración en la succión y deglución y en cuanto se sospeche de un frenillo lingual que está limitando estas funciones, además de una vez que se haya realizado la frenectomía (intervención para corregir anomalías en los frenillos lingual)”, recomienda esta especialista.
No obstante, según esta logopeda pediátrica, existen pruebas que permiten valorar fácilmente el frenillo lingual corto o anquiloglosia. Entre ellas destaca el Test de la Lengüita, de Roberta Martinelli, o la herramienta de evaluación de Hazelbaker: “Incluir esta valoración en los recién nacidos aumentaría las tasas de lactancia materna y mejoraría esas primeras semanas de maternidad a nivel de salud mental. De hecho, el Test de la Lengüita está incluido en esa valoración inicial en los hospitales de Brasil, país de residencia de su autora”. Estas pruebas tienen en cuenta tanto el aspecto de la lengua como los problemas que pudiera estar sufriendo la madre, sostiene Silvia Romanillos.
Además de valorar, en los casos de la anquiloglosia, los logopedas se encargan de estimular las zonas orofaciales y ayudar a que la lengua vuelva a realizar un rango de movimiento suficiente. Así lo explica Silvia Romanillos: “Podemos tratar y estimular con masajes los distintos puntos que puedan estar afectados, así como los reflejos. Debemos tener en cuenta el estado general del bebé, si está tranquilo o nervioso, si está molesto y es fundamental obtener su permiso. No se puede llevar a cabo ninguna intervención ni por parte del logopeda ni por parte de la familia si el bebé nos está rechazando en ese momento. Todo lo relacionado con la alimentación debe ser agradable desde el principio de la vida”.




